CALVICIE Y CAÍDA DEL CABELLO

Cuerpo

 

 

La calvicie está en general mal considerada, y aunque se diga que indica un exceso de hormonas sexuales masculinas, lo cierto es que la mayoría queremos tener pelo.

 

Aunque la calvicie o alopecia es mucho más frecuente en hombres que en mujeres, cuando se produce en estas últimas ocasiona un trauma mucho mayor y por ello supone un problema más acuciante. Más adelante veremos algunas soluciones y remedios.

 

 

CAUSAS

Los factores que inciden en la caída del cabello son variados. Los más frecuentes son los siguientes:

 

Factor hereditario. La calvicie es muy difícil de tratar si el factor hereditario es muy potente. Los hijos cuyo padre o abuelos han sido calvos, tienen una gran predisposición a tener el mismo problema. Esta característica hereditaria se confirma por el descubrimiento del gen que determina la calvicie. Los factores genéticos influyen en el ciclo de desarrollo del cabello; por ejemplo, los orientales tienen cabellos más largos que los caucásicos y la calvicie es mucho más predominante en la etnia blanca que en otras, como los asiáticos, los negros o los indios de américa.

 

Factor hormonal. Aunque como ya mencionamos que popularmente se dice que la calvicie es signo de una gran cantidad de hormonas masculinas, esto no es estrictamente cierto, ya que no todos los que tienen gran cantidad de andrógenos son calvos, lo que sí es cierto es que los niveles de ciertas hormonas actúan de forma decisiva en los procesos de crecimiento, desarrollo y caída del cabello. Se sabe, Por ejemplo, que tanto los andrógenos (hormonas masculinas) como los estrógenos (hormonas femeninas) o las hormonas corticosteroides (secretadas por la glándula suprarrenal, con características muy similares a las sexuales), retrasan la aparición de la fase telógena del cabello, por lo que permiten que su vida efectiva sea mayor. Individuos que han tenido que someterse a extirpación de los testículos u ovarios, o de la corteza suprarrenal tienen unos ciclos capilares mucho más rápidos, mientras que los que han sufrido extirpación de la tiroides los tienen más lentos.

 

Un ejemplo de la relación entre el ciclo del cabello y las hormonas esteroidales y sexuales se da en el embarazo. La primera fase del embarazo se suele asociar con un mayor crecimiento de los cabellos y con una reducción de los cabellos telógenos hasta un diez por ciento del total (lo que se atribuye al aumento de la hormona progesterona); mientras que en el posparto se produce lo contrario: una pérdida de cabellos y un aumento de los cabellos telógenos de hasta un treinta por ciento.

 

La relación hormonal es muy compleja y algunos autores han llegado a asegurar que los folículos pilosos ejercen una verdadera acción hormonal, ya que a pesar de no secretar directamente hormonas sí convierten, por ejemplo, el estradiol (una de las principales hormonas femeninas) en estronas y ocasionan una mayor o menor circulación de la testosterona (hormona masculina) en la sangre al aumentar la proporción de ciertas proteínas.

 

Otras hormonas, como las de la tiroides, paratiroides o hipófisis también ejercen efectos estimulantes o inhibidores del ciclo de los cabellos.

 

Factor nutricional. La malnutrición y la anemia son dos causas habituales de la caída del cabello, ya que la deficiencia de ciertos principios nutricionales puede provocar un retraso en la síntesis de proteínas, con reducción o estancamiento del crecimiento del cabello. No es raro observar pérdida de cabello en personas que siguen dietas de adelgazamiento largas y descontroladas, que delatan un estado potencial de desnutrición.

 

Factor ambiental. En él se incluyen diversos factores, como la contaminación ambiental o los cuidados (o descuidos) que se tengan con el cabello. El aire polucionado no es beneficioso, pero tampoco lo son los acondicionadores, moldeadores, permanentes, alisados,

etc. prácticas que en algunos casos pueden suponer una agresión al cabello. Sin embargo, el factor ambiental viene condicionado por la sensibilidad o susceptibilidad individual a sustancias contaminantes, de las que es difícil establecer una lista.

 

 

TRATAMIENTO

La lucha contra la alopecia requiere el uso de medicamentos que estimulen el cuero cabelludo y faciliten así el crecimiento del cabello; de este modo se activa intensamente su regeneración espontánea. Los mejores resultados se alcanzan ante una alopecia sintomática, subsiguiente a cualquier afección extenuante como intervenciones quirúrgicas, fuertes golpes u otras enfermedades infecciosas.

 

Indicaciones dietéticas. No existe una dieta específica para reducir la caída del cabello. Las indicaciones dietéticas que exponemos van destinadas principalmente a asegurar una cantidad suficiente de ciertos principios nutricionales necesarios para el desarrollo y mantenimiento del folículo piloso.

 

En lo que respecta a los ácidos grasos, si bien no se necesita una proporción muy elevada, el cabello requiere una cierta cantidad de ácidos grasos de alta calidad biológica como el oleico, el linoleico, el linolénico o el araquidónico.

 

La dieta que suele consumirse en nuestras sociedades es excesiva en grasas, si bien en muchos casos hay una carencia de ciertos ácidos grasos vegetales (oleico, linoleico, linolénico, especialmente), a expensas de un exceso de ácidos grasos de origen animal (este sería el caso del ácido araquidónico). Además, una gran parte de las grasas que consumimos están modificadas industrialmente formando ácidos grasos con una disposición especial anómala en la naturaleza, lo que los nutriólogos denominan ácidos grasos con configuración trans. El aporte de una cantidad adecuada de ácidos grasos vegetales presentes en los aceites vírgenes (no refinados) de oliva o girasol y el consumo de frutos secos, legumbres o paltas, entre otros, pueden mejorar la disposición de estos ácidos grasos en el folículo piloso.

 

Asimismo, se recomienda un aporte adecuado de vitaminas A, C, B5 (ácido pantoténico) y H (Biotina). Podemos encontrar vitamina A en las verduras y en muchas frutas, pero especialmente en el germen de trigo. Las vitaminas C y H se encuentran en la mayoría de los alimentos vegetales (especialmente cuando se consumen crudos).

 

Entre los compuestos sulfurados más eficaces encontramos los derivados de la cisteína, presentes en alimentos de la familia de las liliáceas (ajo, puerro, cebolla) y en los berros.

 

Hidroterapia. El tratamiento de hidroterapia tiene como función básica estimular la circulación hacia el cuero cabelludo, ya que la papila dérmica (situada justo debajo del folículo piloso) contiene, además una estirpe de células germinales específicas, un glomérulo vascular compuesto de pequeñas arteriolas y vénulas. Estimulando la circulación se mejora la nutrición de estas células germinales.

 

Psicoterapia. Aunque en muchos casos la calvicie no tiene gran cosa que ver con el estado psicológico, como ocurre con la calvicie masculina, en otros tipos de alopecia el estado de ánimo puede ser importante. Estados como la depresión, la ansiedad, el insomnio prolongado y todos aquellos que cursan con estimulación del sistema parasimpático pueden causar alopecias difusas. Este tipo de alopecias son mucho más frecuentes en las mujeres que en los hombres. En estos casos los tratamientos irán destinados a serenar los ánimos mediante técnicas de apoyo en las que intervendrán los familiares e incluirán prácticas de relajación como el yoga.

 

Lociones capilares. Las lociones capilares, activas y estimulantes, resultan muy fáciles de preparar. Ortigas, hojas de abedul, raíz de bardana u otras especies similares son las más idóneas para estos casos. Con ellas se preparan extractos alcohólicos para friccionar la cabeza; también pueden emplearse como materia prima los correspondientes aceites y tinturas.

 

LOCIÓN CAPILAR SIMPLE PARA CABELLOS DÉBILES

En un litro de alcohol de vino (etílico puro) se ponen a macerar tres o cuatro puñados de ortigas recién recogidas. Se dejan en maceración (en una botella de vidrio oscuro) durante una semana, para seguidamente colar el preparado con papel filtro y añadir una o dos cucharadas de vinagre de sidra biológico. Esta preparación sirve de loción y se aplicará unas tres veces por semana.

 

 

 

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