ENFERMEDAD CELÍACA Y SU TRATAMIENTO

Cuerpo

 

 

La enfermedad celíaca es ocasionada por una respuesta inflamatoria del intestino delgado. Aunque no se sabe a ciencia cierta qué la provoca, se sospecha del factor hereditario y el sistema inmunitario.

 

Cuando un alimento que contiene gluten alcanza el intestino delgado, el sistema inmunitario inicia un ataque contra una sustancia denominada gliadina, que se encuentra en el gluten. La inflamación daña las delicadas estructuras de las vellosidades del intestino, donde tiene lugar la absorción de los alimentos.

 

Esta enfermedad puede provocar desnutrición, diarrea, pérdida de peso o problemas de crecimiento.

 

En los bebés se manifiesta habitualmente al cabo de unas semanas de haber empezado a ingerir alimentos sólidos que contienen gluten, pero puede desencadenarse en cualquier momento a lo largo de la vida.

 

Quienes la padecen son alérgicos al gluten en todas sus formas, por lo que deben evitar el trigo, la cebada, la avena y el centeno.

 

 

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de esta enfermedad se relacionan con la inadecuada absorción de los alimentos en el sistema gastrointestinal. El paciente puede presentar diarrea y heces grasas, abundantes y fétidas, también puede manifestar problemas de flatulencias, distensión abdominal, pérdida de peso y debilidad general; pero no todos los pacientes presentan estos problemas.

 

 

Diagnóstico

Si existe sospecha de enfermedad celíaca, se debe solicitar análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos producidos por el sistema inmunitario. Si los resultados son positivos, es posible que el médico tratante solicite una biopsia del intestino delgado que se realiza a través de una endoscopia ambulatoria para confirmar el diagnóstico.

 

 

Tratamiento

El tratamiento consiste en una dieta sin gluten. Es muy fácil de prescribir pero muy difícil de cumplir porque el gluten está presente en muchos de los productos que contienen trigo, avena, centeno o cebada.

 

Además de los alimentos donde la presencia del gluten es evidente como los panes, algunos cereales y las pastas, también existen fuentes escondidas de gluten que se encuentran en los ingredientes añadidos a los alimentos para mejorar la textura o potenciar su aroma y los productos utilizados para empaquetar los alimentos. El gluten también puede estar presente en las superficies usadas para la cocción o la preparación de alimentos.

 

Los productos frescos que no han sido procesados artificialmente como las frutas y verduras, se permiten como parte de la dieta sin gluten. Los alimentos libres de gluten se encuentran en las tiendas de alimentos ecológicos, se pueden adquirir por internet y en algunos supermercados.

 

Por otro lado, es posible conseguir ayuda para planificar la dieta a partir de grupos de ayuda mutua de personas que comparten esta misma condición. Además, existen libros de cocina con recetas para preparar alimentos sin gluten.

 

El tratamiento de la enfermedad celíaca con una dieta sin gluten es casi siempre completamente eficaz para mejorar los síntomas. Las complicaciones secundarias, como la anemia o la osteoporosis, se resuelven en casi todos los pacientes si se mantiene la dieta adecuada.

 

 

Prevención

No hay forma de prevenir esta enfermedad; sin embargo, las claves para disminuir su impacto global sobre la salud son el diagnóstico precoz y un seguimiento estricto de la dieta.

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