FUTURA MAMÁ 9 MESES DE ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN

Cuerpo

 

 

Dr. Iván Rodríguez

Médico pediatra consultor en nutrición

Clínica del instituto de salud del niño

PERÚ

 

Para empezar, no es cierto que la madre deba comer por dos, inteligentemente debe comer por uno y medio, ya que debe cuidar su peso, pues esto podría alterar su metabolismo. Debemos diferenciar entre la madre adulta y la joven. Si tiene menos de 18 años, deberá recibir de 50 a 60 calorías por kilo de peso, y si ya supera esa edad deberá consumir 40 a 50 calorías por kilo de peso. Pero mucho ojo, este rango de calorías debe determinarlo el médico. Los consejos nutricionales deben iniciarse "al día siguiente" de conocerse que la mujer está gestando.

 

Es indispensable incluir en la dieta los siguientes nutrientes:

 

I) Proteínas para ayudar a estructurar los nuevos tejidos del embrión y de los anexos uterinos, así como también los órganos vitales de la madre. La cantidad diaria recomendada es de 1.5g de proteínas por kilogramo de peso de la madre. Ejemplo: Una gestante de 50k Recibirá 75g de proteínas por día.

 

 a) Dos tercios (50grs.) serán proteínas de origen vegetal: leche de soya, menestras (leguminosas), cereales (avena, trigo, cebada), otros vegetales como camote, yuca y papa.

 b) Un tercio (25grs.) serán proteínas de alta calidad.

 

II) Alimentos Energéticos para cubrir las necesidades calóricas y dinámicas del binomio madre/bebé. Estos alimentos son en su mayoría de origen vegetal:

 

a) Harinas: Principalmente las harinas de trigo, de maíz, de camote, de yuca y de papa. Se incluye también el arroz, así como las diversas menestras (frijoles, lentejas, habas, garbanzos, etc.). Si en el mercado no encuentran harina de camote (que es antiácida, anabólica y digerible) y la de yuca, se recomienda hacerlas de forma casera. Trozar el camote crudo en pedazos, licuarlo en un litro de agua y colarlo dejándolo cernir. Cuando se termine este procedimiento, la harina húmeda es la que queda.

 

En este rubro energético también se considera la ingesta de mantequillas vegetales, aceites vegetal (crema para huancaína, para Ocopa o mayonesas).

 

Una recomendación particularizada consiste en la ingesta de puré de papas con espinacas o pepián de choclo con espinacas, así como también la ingesta de ensaladas de verduras verdes, ya que aportan ácido fólico, vitamina protagónica para los "acabados" del sistema nervioso central del futuro bebé.

 

b) Frutas: Por suerte somos un país con una gran variedad de frutas y todas ellas están incluidas en la dieta de la gestante por su apreciable valor energético y porque aportan vitaminas y minerales. Es recomendable ingerir frutas de la estación.

 

 

Para muestra basta dos botones:

1) La guanábana: Posee casi todos los minerales de la naturaleza y vitaminas del complejo B y vitamina C. Un vaso de jugo de guanábana es superior a 5 botellas de hidratante oral para deportistas.

 

 2) Un plátano de la isla aporta todo el complejo B y en particular el reconocido ácido fálico.

 

 

III) Ácidos Grasos Esenciales, también conocidos como grasas omega. Estos maravillosos alimentos ayudan a optimizar las funciones y a mantener el funcionamiento constante del sistema ner-vioso incluyendo cerebro, cerebelo, médula espinal y nervios periféricos. Además son reconocidos sus efectos beneficiosos sobre la visión, la audición, el olfato (apetito) y últimamente se ha demostrado sus efectos anti infecciosos (antimicrobianos y antivirales), ya que refuerzan el sistema inmunitario. Estas grasas omega se encuentran en:

 

 a) Omega 3: Extracto de linaza, extracto de semillas de maracuyá, nueces frescas, calabazas, aceite de sacha inchi, aceite de soya y algas de agua dulce y salada. La ingesta recomendada es de 2g por día (1 cucharada de linaza).

 

b) Omega 6: Abundan en la naturaleza, en todos los aceites vegetales (aceite de maíz, de girasol y otros). También existe en las frutas secas, legumbres, en el choclo y en las uvas.

 

c) Omega 9: Presente en las aceitunas de botija y en las negras, estas últimas muy recomendadas porque aportan una considerable cantidad de hierro para la madre gestante. Obviamente, la grasa omega 9 abunda en el aceite de oliva y en las plantas. Los efectos de las grasas omega 9 sirven como "repuestos" alternativos si no se ingiere omega 3.

 

En cuanto a los productos farmacológicos:

Es necesario tomar complementos de ácido fólico, porque ayudará al niño. Toda gestante para evitar el riesgo de pre eclampsia, hipertensión o problemas renales debe recibir magnesio extra como preventivo, ya que este maravilloso mineral nutre y protege al niño y a la madre, y continuar durante la lactancia 2g (2,000mg). Además, está comprobado que el magnesio eleva las defensas. Más información en www.infomagnesio.com

 

 

Omisión No Involuntaria N° 1

Nótese que se ha obviado las frituras, lo que se debe a las nefastas consecuencias que estas tienen para la salud del ser humano y sobre todo de la madre y del niño, en particular.

 

Mucho cuidado, si su deseo es un alimento frito, no lo haga con aceite, sino con manteca vegetal, además que es más barata. Y es que la manteca no se descompone por el calor, el aceite sí se transforma. Está comprobado que las cocinas desarrollan en la sartén una temperatura de 300 a 400 grados, dependiendo del tamaño de la flama. Molecularmente, el aceite explota y se vuelve tóxico (es lo que llaman los japoneses esquirlas tóxicas). Por eso, nada de frituras porque también alteran nuestro sistema gástrico. En cuanto a las comidas expuestas a este calor (300 grados), muchos son los productos que solo necesitan 80 grados para lograrse, es decir, generalmente, reciben más calor de lo que requieren. Esto, combinado al aceite en la sartén, se convierte en una mezcla muy peligrosa para nuestra salud.

 

Por ello debemos estar atentos y no comer alimentos de una sartén cuyo aceite se calienta en cada fritura. Se ha comprobado que al freír aceite de maíz durante dos horas, se generan 96 productos tóxicos. Se imaginan entonces lo que sucede dentro de un aceite que es utilizado en los restaurantes para las papas fritas, el pollo broster, los chicharrones, entre otros. Entonces, observar estas recomendaciones al momento de un antojo.

 

Omisión No Involuntaria N° 2

Obsérvese que en el texto tampoco se considera la ingesta de leche de vaca y derivados, para la madre gestante y para los niños, ya que la citada leche posee hasta 25 sustancias alergénicas, con potenciales efectos patológicos como rinitis, diarreas, asma, cefaleas, anemia, dermatitis alérgica, etc.

 

En 1985 se publicó en la reconocida revista internacional "The Clinical Medical" un informe documentado acerca de las sustancias alergénicas de la leche de vaca, de las cuales cinco eran muy potentes y 20 accesorias. Esto sin mencionar a los 25 más que se atribuyen a todos los medicamentos y antibióticos que se les ponen a las vacas para impedir la mastitis y otras infecciones, los cuales también alteran la leche. Si un niño recibe de recién nacido leche vacuna es probable que posteriormente sufra de rinitis, aunque en esto polemizan los neonatólogos, pues creen que la rinitis se debe a otros factores. Pero al margen de la rinitis, sí suceden diarreas alérgicas, algunas acompañadas con sangrados que poco a poco bajan la hemoglobina del niño, y a los tres meses empieza la bronquitis, que puede ser el aviso de un asma crónico. Por esto se debe tener mucho cuidado con ello, pues no solamente es cuestión de intolerancia a la lactosa. Se recomienda consumir leche de soya y queso de soya (tofu). Con este último podemos preparar deliciosos sándwich y cremas para untar.

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