LA LABOR DEL MÉDICO

Cuerpo

 

 

 

 

Dr. Pablo Saz Peiró

Doctor en Medicina y Cirugía

Médico naturista

ESPAÑA

 

 

Muchos días, cuando me pregunto cuál es mi labor, reviso los últimos avances en medicina y aprendo de ellos. Pero también me pregunto: ¿cuál ha sido la labor de los médicos que me precedieron y por qué estoy aquí ejerciendo una profesión que tantos otros practicaron antes? Y si hablo de "labor" es porque conlleva una acción agradable, artística y vocacional, mientras que "trabajo" suena más a traba, dificultad.

 

Muchas de las respuestas a mi pregunta las hallo en el juramento hipocrático: no aplicar remedios que puedan dañar al paciente, respetar sus decisiones y guardar secreto sobre lo que nos confíe. Los conocimientos médicos están para ponerlos al servicio de los demás, no para imponerlos.

 

En todo acto médico se ha de consagrar un espíritu de ayuda y pureza. Ante el paciente escucho, observo, intento entender qué le pasa, le repito lo que me ha contado y lo que he observado, para que comprenda que nos hemos entendido mutuamente. El diálogo y la comprensión forman parte del diagnóstico, que consiste no solo en poner un nombre raro a lo que ha contado el paciente, sino en entender juntos lo mejor posible la situación que atraviesa.

 

Responsabilidad compartida

Una vez planteada y comprendida la situación, cada uno debe entender sus competencias, derechos y responsabilidades. Esta idea muy antigua ha sido comprendida hoy y legalizada por la Ley de Consentimiento Informado. El paciente, una vez informado, tiene derecho y es responsable de decidir su tratamiento. Y este derecho alcanza hasta la competencia y la conciencia del médico, que solo podrá ayudar en lo que se considere competente y mientras sepa que no va a perjudicar más.

 

De todas formas, la respuesta al tratamiento depende a veces del organismo del paciente y no de la técnica del médico. No estamos ante una ciencia exacta, sino ante la aplicación de las mejores intenciones.

 

La impotencia que se siente ante el dolor y la enfermedad obliga a ser humilde frente a lo mucho que queda por aprender. Nos invita también a comprender y respetar - como hacían los médicos griegos. Dejar que actúe la naturaleza es mejor tratamiento que la intervención que provoca más daño.

 

La revisión actual de los tratamientos permite entender mejor su efectividad. El médico podrá aconsejar al paciente, pero deberá dejarlo elegir. Eso no lo obliga, sin embargo, a aplicar el tratamiento, pues no puede aplicar a conciencia si no se considera bueno o eficaz.

 

 

RECOMENDACIONES

- El estilo de vida del médico es un ejemplo para sus pacientes y forma parte de la profesión.

- Entender la capacidad curativa del propio organismo no solo ayuda a respetar la no-acción, sino también a aplicar con seguridad el efecto placebo (optimismo de la curación) antes que el nocebo (pesimismo de curar).

 

 

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