LA SALUD DE DON JOSÉ DE SAN MARTÍN: DEL MITO A LA REALIDAD

Cuerpo

 

 

DR. CONRAD ORTÍZ ALFARO

Químico Farmacéutico graduado en la Universidad Nacional mayor de San Marcos

Doctorado en Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid

PERÚ

 

 

Veamos…Para el general era muy valioso cuidar la salud de sus soldados ya que consideraba a su ejército “(…) la poderosa máquina que, bien dirigida, puede dar el triunfo (…)”, es por ello que no dudó en llevar los mejores medicamentos de la época, así en la bitácora del médico se puede leer que llevaban: Ajenjo, un tónico estimulante, febrífugo; Alcanfor en madera o semillas, irritante y estimulante local, excitante de los centros respiratorios y vasomotores, se empleaba en neuralgias, cefalalgias y ataques maníacos; Amoníaco inhalado era antiácido y estimulante de la respiración; Azufre se usaba como laxante y diaforético en los estreñimientos, sobre las enfermedades de la piel, en las respiratorias y hasta en las hemorroides; Ipecacuana se usaba como expectorante, vomitivo para las indigestiones o envenenamientos, expectorante para laringitis y bronquitis, antihemorrágica y anti disentería; morfina como analgésico; opio que utilizó como analgésico, contra el insomnio, como calmante muscular y como sudorífico, etc.

 

A pesar de cuidar muy bien a sus soldados el general San Martín tuvo tres enfermedades crónicas que lo persiguieron por mucho tiempo. La primera de ellas fue el asma, dolencia de la que no fue tratado adecuadamente debido a que no se conocía el alérgeno causante de su padecimiento, aunque al pasar el tiempo los accesos de asma de San Martín se fueron espaciando y en Europa pasó mucho tiempo sin padecerla.

 

Se conoce que el general comía mucha carne, fumaba cigarros negros y tomaba café en forma de mate provocándole quizás la segunda dolencia, la gota, enfermedad que le causó fortísimos dolores osteoarticulares.

 

La tercera dolencia se manifestó con mucha más violencia estando en Lima en marzo de 1821, fecha en la cual se desato la fiebre amarilla, diezmando la tropa. Estuvo muy grave durante siete días, pero no lo afectó dicha peste, sino una violenta hematemesis por que el general padecía de úlceras gastroduodenales. Sufrió de ulceras desde su lucha contra Napoleón en España, causándole ansiedad, fatigas prolongadas, gastralgias y vómitos, con lapsos de calma (que lo acompañaría toda su vida). Su íntimo amigo Tómas Guido escribió en sus memorias "A más de la dolencia casi crónica que diariamente lo mortificaba (se refiere a los trastornos digestivos), sufría de vez en cuando ataques agudísimos de gota, que, entorpeciendo la articulación de la muñeca de la mano derecha, lo inhabilitaban para el uso de la pluma. Su médico, el doctor Zapata, lo cuidaba con incesante esmero, induciéndolo, no obstante, por desgracia, a un uso desmedido del opio”. Así es, su médico Juan Isidro Zapata le recetó el uso del opio, debido a los dolores infernales que sufría el General. Consumió opio desde los 34 años hasta su muerte, lamentablemente esto le causó una severa adicción, lo cual alarmó a sus amigos y familiares cercanos.

 

Falleció en 1850 en Francia, un relato extraordinario y muy bien detallado lo da el corresponsal del diario El mercurio, el argentino Félix Frías: "El 17 (de agosto), el general se levantó sereno y con las fuerzas suficientes para pasar a la habitación de su hija, donde pidió que le leyeran los diarios (…). Nada anunciaba en su semblante ni en sus palabras el próximo fin de su existencia. El médico le había aconsejado que trajera a su lado una hermana de caridad a fin de ahorrar a su hija las fatigas ya tan prolongadas de sus cuidados. Pero ella no quería ceder a nadie el privilegio tan grato para su amor filial y del que disfrutó hasta el último instante, de asistir a su padre en su penosa enfermedad. (…) Después de las dos de la tarde, el general San Martín se sintió atacado por sus agudos dolores nerviosos de estómago. El doctor Jardon, su médico, y sus hijos estaban a su lado. El primero no se alarmó y dijo que aquel ataque pasaría como los precedentes”. Su yerno, Mariano Balcarce, ofrece un retrato increíble del último momento del general “nuestro buen padre se había calmado, y nos dijo que se sentía más aliviado; pronunció estas palabras: "Llévenme, hijos, a mi cuarto" y recostando su cabeza sobre el almohadón expiró como si hubiera caído en el sueño más apacible, dejando al médico consternado y afligido y a nosotros con el más profundo dolor, no pudiendo persuadirnos que el Todopoderoso acababa de llamar a su lado a nuestro querido padre".

 

En el extraordinario libro de Mario S. Dreyer “Las enfermedades del General Don José de San Martin” explica por qué la muerte del general no se debió a una falla pulmonar, ya que no se habla de asfixia; solo de debilidad. Y, sumado al hecho de que otros testimonios mencionan que San Martín sintió "frío" en los instantes previos a la muerte, concluye que se trató de un shock hemorrágico causado por la úlcera. Así lo describe: "Bruscamente ha disminuido el volumen de sangre circulante; por lo tanto, sufre una hipovolemia por una hemorragia; la sangre es derivada al cerebro y al corazón, no llega a la periferia, el enfermo siente el frío glacial, pero está lúcido (…) Un instante más tarde, cuando ya la pérdida sanguínea es muy crítica, comienza el padecimiento del órgano más jerarquizado: el cerebro, y pierde el conocimiento, pero antes de morir tiene un movimiento convulsivo, que no es sino la expresión de la anemia cerebral; sufren todas las células del encéfalo pero la exteriorización queda limitada solamente a aquellas áreas capaces de manifestar el sufrimiento, en este caso las células piramidales de los centros de la motilidad, que responden con el movimiento convulsivo".

 

Por eso concuerdo con Bartolomé Mitre quien escribió en su libro “Historia de San Martín y de la Emancipación Sud-americana”: "…Los héroes necesitan tener salud robusta, para sobrellevar las fatigas y dar a sus soldados el ejemplo de la fortaleza en medio del peligro; pero hay héroes que con cuatro miembros menos, sujetos a enfermedades continuas, o con un físico endeble, se han sobrepuesto a sus miserias por la energía de su espíritu. A esa raza de los INVÁLIDOS HERÓICOS pertenecía Don José de San Martín".

 

BIBLIOGRAFÍA:

- Bartolome Mitre: “Historia de San Martín y de la Emancipación Sud-americana”.

- Mario Meneghini: “La salud de San Martin y el problema del opio”.

- Mario S. Dreyer “Las enfermedades del General Don José de San Martin”. - Recurso Web: https://www.infobae.com/sociedad/2016/08/17/de-que-murio-san-martin/

 

 

El doctor Conrad Ortíz se dedica a la docencia en pregrado en la Facultad de Medicina de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y en posgrado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Además, es coordinador general y docente en Virtual Medical, empresa de capacitación de profesionales de la salud.

 

Pueden visitarlo en:

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virtualmedicalvm@gmail.com

 

…y en todas las redes sociales.

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