COVID-19: ¿LA VENGANZA?

ECO

 

 

 

Daniel Valle Basto

Asesor de ARBIO PERÚ

 

Dicen que montar bicicleta nunca se olvida. Siempre y cuando hayas aprendido de manera que ya no requieras rueditas de apoyo.

 

Todos los que montamos bicicleta sabemos que debemos acostumbrarnos al vehículo. Acomodar el asiento, subir o bajar el timón. Acostumbrarte a los frenos. Aprender a montar bicicleta es para siempre.

 

Pues ahora, imagina que sales a montar bicicleta seguido. No diario, pero sí seguido. Un día, al salir con tu bicicleta, tu hermana te pide que la lleves. Bueno, sabes que conoces bien a tu bicicleta, y confías que puedes llevar a tu hermana sentada en el timón. Subes tú. Sube ella. Y pedaleas. No pasa nada. Ambos llegan a destino. Ambos se divierten.

 

Imagina que otro día, tú y tu hermana salen en bicicleta. Tú en el asiento y tu hermana en el timón. Pero, a una cuadra de tu casa, aparece tu primo menor. Menudo y pequeño adolescente. Y te pide que lo lleves en la bicicleta. Y le pides que se suba parado sobre los “piñones” de la rueda trasera, y que apoye sus manos en tus hombros. Y así, salen los tres en la bicicleta. Pasean, se divierten, y llegan a donde quieren llegar.

 

Así, varios días hacen lo mismo. Los tres encima de la bicicleta. Hasta que un día se caen. Es cierto, antes no se habían caído. Pero, también es cierto, que la Bicicleta NO está diseñada para que regularmente estén tres personas subidas en ella.

 

La caída de los tres NO fue una venganza de la bicicleta, enfurecida por hacerla cargar más del peso debido. La caída NO fue cuestión del destino, ni de algún castigo divino (independiente de la divinidad en la que creas). Se cayeron de la bicicleta por que era muy probable que eso suceda. Se cayeron, porque la probabilidad de caerse de una bicicleta en movimiento es real, y aumenta cuando aumenta la carga o la cantidad de gente que está encima de la bicicleta.

 

Se cayeron, porque es cuestión de las PROBABILIDADES.

 

Lo mismo sucede con el Coronavirus – Covid-19. El planeta es la bicicleta. Y durante muchos años, siglos o milenios, hemos estado cargando y cargando al planeta con nuestras demandas. Somos 7,500 millones de seres humanos (miles más o miles menos). Nosotros como especie consumimos más del 40% de todo el “fotosintato” del planeta (Fotosintatos: materia orgánica producida por las plantas en el planeta. Carl Sagan, 2000).

 

Y ahora, luego de cargar, y cargar esta bicicleta llamada planeta, nos caemos. Nos caemos todos.

 

Pero, NO hemos caído por venganza de la naturaleza. No hemos caído por que el planeta está molesto con nosotros. No nos hemos caído por castigo divino, independientemente de cuál sea nuestra divinidad. Nos caímos porque era muy probable que eso sucediese. Caímos con el Coronavirus por una cuestión de PROBABILIDADES. Los virus siempre mutan, y siempre mutarán (aunque no sean seres vivos). Y cada cierto tiempo, por una cuestión de PROBABILIDADES, esas mutaciones tendrán efecto en nosotros. Ahora que hemos cargado al planeta más de lo que nos puede soportar, la PROBABILIDAD de que nos caigamos por la culpa de un virus es real. Y no solo es real, sino que es alta. Y sucederá, porque es una PROBABILIDAD. Y mientras más y más carguemos al planeta con nuestras demandas, la probabilidad que caigamos con una epidemia viral, bacteriana o de otro tipo es alta, y seguirá en aumento.

 

Todo es cuestión de PROBABILIDADES.

PD: Recuerden, en la ciencia, la verdad absoluta NO existe. Solo existe la Verdad Probabilística.

NOTA EDITORIAL: Nuestro Portal agradece a ARBIO PERÚ y a su asesor Daniel Valle Basto por compartir generosamente con nuestros lectores este importante y excelente artículo.

 

Les recordamos que pueden apadrinar una o varias hectáreas de bosque amazónico a través de ARBIO PERÚ con solo una pequeña contribución anual. Para hacerlo solo tienen que entrar al sitio web www.arbioperu.com

Califícalo

/ 5
Compártelo

Compártelo