JANE GOODALL LA “MENSAJERA DE LA PAZ”

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“Cada día podemos hacer algo nuevo. Si ustedes piensan en las consecuencias de las pequeñas decisiones, se darán cuenta de que podemos hacer mucho por el planeta”, afirmó.

 

Goodall, quien fue condecorada por la Municipalidad de San Miguel con la Medalla de la Ciudad, arribó a nuestro país con la intención de expandir el Programa de Jóvenes Roots & Shoots (raíces y brotes) e impulsar “un proyecto de educación ambiental con los niños”.

 

 

Los sueños se hicieron realidad

Jane nació en Londres en 1934, en el seno de una familia de escasos recursos. Desde pequeña siempre soñó con viajar al África, vivir entre animales y escribir sobre ellos.

 

A los 23 años comenzó a hacer realidad sus ideales y viajó a Kenia, donde laboró con el famoso antropólogo Louis Leakey quien, en 1960, la envió a Gombe, Tanzania, con la arriesgada misión de investigar por primera vez a los chimpancés de la zona. Con la sola compañía de su madre y un cocinero, plantó su tienda en la selva y comenzó el proyecto de investigación que duraría en teoría seis meses, pero se prolongó por más de medio siglo.

 

Los resultados de sus exhaustivas investigaciones de campo revolucionaron a la comunidad científica y fascinaron al mundo entero a través de los documentales de National Geographic, entre otros. Su perseverancia, intuición, empatía y capacidad de observación arrojaron luz sobre el hasta entonces desconocido mundo de los chimpancés y revelaron su conducta instrumental, estructura social, forrajeo, caza, guerra entre grupos, altruismo, dominancia, canibalismo, crianza y adopción, entre muchos otros aspectos. Su prolífica labor, continuada en la actualidad por investigadores del Instituto Jane Goodall, acaba de cumplir 55 años y constituye una de las investigaciones de campo sobre animales en libertad más prolongadas.

 

Con más de veinticinco libros en su haber, innumerables artículos científicos y más de veinte producciones para cine y televisión, sin contar las miles de entrevistas y reportajes, su labor ha sido fundamental no solo para difundir conocimientos sobre los chimpancés y otras especies, sino también para afianzar la protección de sus ecosistemas. Su obra nos invita a reflexionar sobre nuestra propia especie y promover un estilo de vida más sostenible en nuestras sociedades.

 

Jane Goodall ha sido considerada una de las mujeres científicas de mayor impacto del siglo XX. El documental sobre su vida y obra, “El viaje de Jane”, estrenado en España en 2011, ganó el premio Best Green Film del Festival de Berlín para las mejores películas ambientales y fue nominado al premio Óscar 2012 como mejor documental.

 

Es doctora en Etología por la Universidad de Cambridge y doctora honoris causa por más de 45 universidades de todo el mundo, incluyendo dos instituciones españolas. Ha sido distinguida con más de 100 premios internacionales, incluido el Príncipe de Asturias de Investigación, la Legión de Honor de Francia y el título de Dama del Imperio Británico. Del mismo modo, fue galardonada con la medalla Hubbard del National Geographic Society y el prestigioso Kyoto Prize en Japón. Recibió también la medalla Benjamin Franklin en Ciencias de la Vida, el premio Gandhi/King por la No Violencia y la Medalla de Oro de la UNESCO. En abril de 2002 la ONU la nombró Mensajera de la Paz y en 2009 fue nombrada patrocinadora oficial del Año Internacional del Gorila.

 

Jane y el cambio climático

Jane Goodall defiende la tesis del origen antropogénico del cambio climático. Ella asegura que si bien todavía hay personas que no “aceptan” que el comportamiento humano impacta tan dramáticamente en el planeta, hay muchísima gente que va despertando sobre la importancia de su responsabilidad ante el problema.

 

Como afirma constantemente durante los cientos de entrevistas realizadas: “Cada uno hace la diferencia y puede elegir. Si la gente pierde la esperanza y piensa que ya no se puede hacer nada, entonces nada se hará”.

 

Otro punto al que suele referirse es cómo determinados hábitos alimenticios afectan al medioambiente: “Cuando la gente tiene un poco más de dinero, consume carne. No entienden que cada vez se matan más y más animales. Para alimentar a estos animales, hay que deforestar bosques y sembrar granos que a la larga desgastan la tierra”.

 

Jane también resalta que si no fuera por la labor de su organización, los chimpancés estarían seriamente amenazados como especie, como otras que están en peligro e incluso extinguidas. Además, asegura que el proyecto de reforestación ha logrado que estos animales tengan hasta tres veces más bosques que hace cinco décadas para su adecuado desarrollo.

 

Comenta también que a pesar de que extraña su labor de investigación en el campo, las nuevas tareas son igual de importantes: “Hago hasta 300 viajes al año para lograr que la gente comprenda lo que hace el Instituto Jane Goodall, a fin de lograr su adhesión y apoyo para alcanzar los objetivos propuestos”.

 

“Tengo razones para mantener la esperanza. No voy a abandonar mi labor y lo hago por la gente joven, porque si los jóvenes abandonan, entonces no habrá esperanza”.

 

La Dra. Goodall señala la importancia social de comprender la necesidad de investigar y proteger a los seres vivos, animales y humanos, y al medioambiente. “Conocer los problemas es el primer paso para comprometerse, necesitamos que la gente se involucre”, resalta. Ella es consciente de que "ya no queda mucho tiempo para contribuir al cambio".

 

Considera también que el dicho "piensa global, actúa local' es inapropiado, porque pensar global y no poder actuar globalmente supone bloqueos. No saber cómo abordar el reto puede causar frustración y resignarse a que el poder lo ejerzan únicamente los gobiernos y las grandes empresas. En cambio, Jane asegura que "debemos pensar directamente en lo local, ya que cada uno de nosotros, día a día, puede marcar la diferencia, ayudar a la gente, a los animales y al medioambiente".

 

"Tiempo atrás, muchos países carecían de este sentido de conciencia y explotaban el medioambiente. Pero en la actualidad, gracias al trabajo de científicos y activistas, vivimos una transición hacia políticas y prácticas sostenibles”, argumenta.

 

Jane actualmente tiene 84 años y sigue dedicada a proteger los chimpancés en África, y a educar a la población para promover estilos de vida más sostenibles en todo el planeta.

 

Desde niña soñó con vivir entre los animales de África y ayudar al planeta. Sus anhelos se cumplieron por el amor prodigado a la naturaleza y su perseverancia.

 

Todos soñamos y deseamos alcanzar algo. Lo importante es saber elegir, marcar una diferencia y aportar a la evolución del mundo.

 

Ahora que conocen la historia de Jane, ¿por qué no soñar y actuar juntos para construir un mundo mejor, para nosotros y para las generaciones futuras? Un mundo en el que no exista el maltrato animal, donde todas las formas de vidas sean respetadas y protegidas. Un mundo en el que el aire que respiramos no esté contaminado. Un mundo sin pobreza, en el que nadie quede sin atención médica. Finalmente, un mundo que sea mejor y más feliz del que ahora conocemos.

 

 

 

 

 

 

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