MASCOTAS Y CENA NAVIDEÑA

ECO

Pamela Pallete Herrera

Médico veterinario

C.M.V.P. 9603

PERÚ

 

 

Se acerca la noche de la cena navideña y todos estamos ansiosos por estar juntos y también por tener un momento de compartir una deliciosa comida en familia, pero si no tenemos cuidado con nuestra mascota, podemos pasar el día siguiente en el veterinario.

Algunas de nuestras mascotas están acostumbradas a comer su alimento balanceado (bolitas o pepas de marcas comerciales); otras quizás varían entre comida casera, comida enlatada o tal vez las nuevas dietas que incluyen alimentos crudos o sin procesar. Cualquiera de estas dietas en mayor o menor medida están en su mayoría libres de condimentos, aderezos y exceso de grasas que ocasionalmente podemos comer en casa.

Si bien es cierto que todos en algún momento hemos cedido ante esos ojos suplicantes de nuestros engreídos cuando nos sentamos a la mesa a comer, procuramos que sea muy de vez en cuando y en pequeñas porciones. Sin embargo, en la noche de navidad (aunque probablemente este año pueda ser distinto) normalmente hay visita en la casa, no estamos tan pendientes de lo que come la mascota, descuidamos los tachos de basura; los abuelos y los niños les invitan comida a escondidas o hasta nosotros mismos decidimos invitarles un poco de nuestra comida para que no se queden con las ganas. En el mejor de los casos la consecuencia de esa noche de desarreglo podría ser solo un malestar pasajero, pero si nuestro perrito o gatito tiene un estómago sensible, son mayores, o simplemente le cayó mal lo que comió, podríamos ver interrumpida nuestra celebración.

La ingesta de un fuerte aderezo como el de pavo, de cerdo, arroces con alto contenido de grasas y ni que decir los huesos de pavo (que son especialmente grandes y pueden causar severas obstrucciones) podría ocasionar en las mascotas una fuerte gastritis y graves inflamaciones gastrointestinales seguidas de vómitos, diarreas, cuadro de deshidratación, inflamación hepática o hasta quedarse en forma de cuerpo extraño en el estómago o en los intestinos.

Lo mejor en estos casos es abstenernos de darle ese tipo de comida a nuestro perro, gato, conejo, u otra mascota. Una opción es que nos acompañen a comer con su propia comida o de lo contrario, ofrecerles de comer algo muy suave como pollo sancochado y papa amarilla por ejemplo.

Recuerde que es preferible ignorar la miradita de nuestros pequeños durante la cena, a tener que correr y pasar navidad en el veterinario.

 

21/12/2020

 

 

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