TORMENTAS SOLARES

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Al moverse de este a oeste, algunas de las manchas desaparecen y se van formando otras. Los astrónomos han notado que el número mayor de manchas solares que se observan en la fotosfera aparecen cada once años, y el número menor, a la mitad de ese periodo de once años. A veces transcurren varias semanas sin que se vea una sola mancha y en otras ocasiones se pueden contar más de 300.

 

¿Qué es una tormenta solar?

Una tormenta solar es una eyección del plasma solar provocado por una explosión de radiación procedente de la liberación de energía magnética en la superficie del Sol. En estas explosiones se liberan grandes cantidades de gas caliente compuesto de hidrógeno y helio cargado eléctricamente y que viaja a través del espacio a gran velocidad.

 

Estas tormentas ocurren como resultado de erupciones solares y eyecciones de masa coronal, que generan un viento solar, una ráfaga de partículas que, si viajan en dirección a la Tierra, pueden interferir en su campo magnético. La colisión puede generar un espectáculo de una tormenta geomagnética que puede durar varios días.

 

La magnetosfera terrestre está formada por nuestro campo magnético y nos protege de la mayoría de las partículas que emite el Sol. Cuando una tormenta solar alcanza la Tierra golpea la magnetosfera, interaccionando así con el campo magnético terrestre, y se permite el paso de las partículas que afectarán a la atmósfera en los polos, dando lugar a auroras boreales.

 

Desde la Tierra se perciben las tormentas solares como una caída de la intensidad del campo magnético, que durará entre 6 y 12 horas, recuperándose después poco a poco durante varios días hasta alcanzar de nuevo los valores normales.

 

La tormenta solar más grave se produjo en 1859, y es conocida como el evento de Carrington, causó problemas electromagnéticos en todo el mundo, auroras boreales y problemas en los aparatos electromagnéticos. Otras tormentas, aunque más leves, se dieron en 1958, 1989, y 2000, en los que se produjeron apagones y daños en los satélites.

 

Una gran tormenta solar puede interrumpir la electricidad en el mundo, e incluso sería necesario cambiar los cableados para volver a tener luz. También puede afectar la comunicación y los satélites, e incluso puede ser peligroso para los astronautas que estén en el espacio.

 

Además, una tormenta solar podría liberar grandes dosis de radiación, que como bien sabemos, son peligrosas para nuestra salud. Pero tan solo el cambio en el campo magnético puede ser grave, ya que muchos animales son sensibles a estos cambios, lo que los podría desorientar, como es el caso de las aves.

 

A las tormentas solares se les atribuyen muchos efectos, aunque nadie sabe a ciencia cierta qué efecto tienen sobre el ser humano; pero lo que los científicos sí saben es que cuando hay muchas manchas en el Sol, ocurren en la Tierra tormentas magnéticas que provocan líneas zigzagueantes en las pantallas de televisión, interferencias en la telefonía celular y auroras boreales. Si esto ocurre en la naturaleza, de seguro también tienen algún tipo de influencia en el cuerpo humano que, como sabemos, también tiene una carga de energía electromagnética.

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