CÓMO SERÁN Y DEBERÍAN SER LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO DURANTE LA PANDEMIA

Mente

 

 

La Navidad es un evento que va mucho más allá de la festividad cristiana que celebra la llegada del Salvador a nuestro mundo. Se trata de un tiempo repleto de situaciones que desbordan emociones, en su mayoría, positivas. Los corazones más duros se ablandan, las familias rotas se juntan, los conflictos se vuelven invisibles e, incluso, nos contagiamos todos de ese espíritu colectivo de unidad, amor y paz.

Luego de una linda velada con nuestros seres queridos, atiborrándonos de comida como buenos peruanos y repartiendo obsequios para iluminar los rostros de los más chiquitines de la casa, designamos unos cuantos días para recargar energías y esperar impacientes la llegada de un nuevo año. Un año que nos traerá, a garantía de las infinitas cábalas, felicidad, abundancia y prosperidad. Y estamos más que listos para comenzar de cero.

Todo lo dicho parece un sueño, pero como estamos a puertas del 2021 y sobrellevando una pandemia que no parece tener fin, me toca ser realista y describir las fiestas como realmente van y deberían ser en esta oportunidad.

Para comenzar, una Navidad en familia supone, para nuestra poco individualista cultura, invitar hasta al primo tercero del primo tercero a nuestra casa, acomodarnos los 50 parientes en espacios diminutos y respirarnos en las caras unos a otros mientras picoteamos comida de una misma fuente y los niños corretean alegremente sin mayor reparo. ¿Dónde queda el distanciamiento obligatorio?, ¿cómo podríamos ser capaces de comer y beber con mascarilla puesta?, ¿quién velaría para que los pequeños cumplan con las normas establecidas para prevenir contagios?  Ahora que tenemos la imagen clara, hablemos de COVID. La reunión familiar que acabo de ejemplificar implica un contagio seguro y es justamente lo que queremos evitar.

 

Alrededor del mundo se están tomando medidas preventivas para las fiestas. En Alemania, estarán permitidas las reuniones de máximo 10 personas excluyendo menores de 14 años. En España, las juntas serán de hasta 6 personas y se flexibilizará el toque de queda. En nuestro país, aún no se han definido normas claras con respecto a estas fechas, lo que nos pone en una situación casi de libre albedrío. Es seguro que el planteamiento principal se va a enfocar en limitar la cantidad de familiares reunidos en un mismo espacio (que deberá ser ventilado).

Nos toca asumir que tal vez este año no compartiremos con nuestros tíos, primos y abuelos, o no con todos al mismo tiempo. Esto representa uno de los mayores retos para un grupo humano como los peruanos, de costumbres colectivistas.

Fiestas y el adulto mayor

Si existe un momento histórico para cuidar de nuestros abuelitos, es ahora. No hay ninguna Navidad ni año nuevo suficientemente relevante como para exponer la salud e integridad de las personas de la tercera edad. Algunos consejos que puedo ofrecer para estas fiestas son:

 

  1. Adelantemos su Navidad: una opción válida es realizar una visita sorpresa a nuestros ancianos llevando regalos y comida a sus hogares siempre que se mantengan los protocolos de bioseguridad como el distanciamiento (dejemos los abrazos para después), el uso obligatorio de mascarilla y el lavado constante de manos. Podemos decorar su espacio y levantarles el espíritu con unos lindos villancicos. El tiempo de la visita debe ser breve, pero significativo.
  2. Usemos videollamadas: llevamos meses adaptándonos a este nuevo estilo de comunicación virtual que nos permite estar conectados en tiempo real sin necesidad de compartir el mismo espacio físico. Los adultos mayores suelen sentirse algo intimidados por los avances tecnológicos, sin embargo, existen plataformas extremadamente sencillas que no requieren mayor soporte de terceros. Con solo enviar un link, todos serán capaces de conectarse y mantener una linda reunión con la familia y los amigos sin ponerse en riesgo.
  3. Creemos una “burbuja anti COVID”: por lo menos durante dos semanas antes de la reunión, los participantes deberán aislarse por completo y aplicar una prueba de descarte para poder realizar un evento libre de contagio e incluir a los abuelitos.
  4. Cartas y videos: recordemos que lo importante es la unión familiar y, qué mejor forma de celebrar a nuestros adultos mayores que con videos divertidos donde aparezcan todos, además de notitas pintadas a mano con dedicatorias positivas. Nada subirá más su ánimo que sentirse valiosos.

 

La Navidad es de los niños

Los efectos psicológicos del confinamiento en los más pequeños pueden ser devastadores. Es deber de toda la familia tratar de que cada momento sea lo más memorable posible.  Estas no serán unas fiestas típicas y es hora de poner la imaginación a trabajar para crear una Navidad única y llena de emociones positivas. Estos tips serán de gran ayuda:

 

  1. Implementar el “rincón de Santa”: para los niños chiquitos de la casa, una idea genial es decorar algún lugar pequeño con motivos de Papá Noel como su silla roja, sus duendes y su lista de regalos. Este espacio se puede designar para que, días previos a la Navidad, los chiquitines se acerquen a conversar, mediante una video llamada, con Santa y le pidan algún regalo de su elección. Es un esfuerzo mínimo que involucra un disfraz y algo de actuación en comparación a la alegría que les va a traer, sobre todo, si en años anteriores tuvieron la costumbre de visitar a Santa en persona en algún Mall.
  2. Hacer una maratón de películas: ¿a quién no le gusta una buena película navideña? Otra oportunidad para pasar un acogedor rato en familia y llenarnos de espíritu navideño es ocupar largos períodos de tiempo en películas clásicas y modernas de Navidad. El catálogo es enorme y es casi seguro que serán horas de diversión bien invertidas ya que tendremos a un niño o adolescente entretenido y, por ende, no enfocado en los aspectos negativos de las fiestas en pandemia.
  3. Ser sinceros y anticipados: Los niños y adolescentes se dan cuenta absolutamente de todo lo que sucede a su alrededor. Que no intervengan en las grandes decisiones no significa que no las noten. Es recomendable tener con ellos una conversación para explicarles los motivos por los cuales estas fiestas serán diferentes, pero no por eso serán malas. Pedir su opinión sobre cómo consideran que pueden pasar una bonita Navidad marcará la diferencia.

A puertas de terminar el 2020, aconsejo de manera personal no retar al destino con acciones irresponsables que pongan en juego nuestra vida y la de nuestros seres amados. Podemos pasar una hermosa Navidad y un Feliz Año Nuevo que de seguro quedará guardado en nuestras memorias y corazones por largo tiempo.  

 

NOTA EDITORIAL: Si desean contactarse con la psicóloga Brenda Carranza o solicitar una consulta virtual, pueden comunicarse con ella a través de:

Teléfono celular:   982 027 378

Correo:  brendacarranza91@gmail.com

Instagram: Psicóloga_brenda_carranza

 

22/12/2020

 

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