¿CONOCES A TU SOMBRA?

Mente

 

 

A medida que nos vamos desarrollando tenemos una constante interacción con nuestro entorno. Surge entonces una importante dinámica entre lo innato y lo aprendido que va configurando nuestra personalidad. En este punto, es importante mencionar que hay ciertos aspectos que vamos a “dejar de lado” y que, de alguna manera, pugnarán por salir tarde o temprano. Es esto lo que se denomina la Sombra.

 

¿Qué es la sombra?

Tal como se adelantó en la introducción, la sombra es el conjunto de todos aquellos rasgos o características que han sido “relegados” de nuestra personalidad. Se trata de un aspecto inconsciente que está en contraposición a cómo nos definimos conscientemente; son dos cosas, aparentemente, incompatibles.

 

Es importante recalcar que no se trata de algo que haya sido eliminado del funcionamiento psíquico de la persona. La sombra, al ser un aspecto no laborado, eventualmente, va a aparecer pero de forma inmadura. Esto quiere decir que puede causar más de un problema a las personas.

 

¿Por qué hay un aspecto “relegado” en la personalidad?

La respuesta es simple, pero, en realidad, se trata de un proceso complejo y que toma mucho tiempo. Todos nacemos “completos”, pero la cultura y la educación nos exigen que solo expresemos parte de nuestra naturaleza y desechemos otras facetas de nuestro vasto patrimonio humano.

 

La retroalimentación continua de nuestros padres, maestros y amigos va a ir moldeando la forma en la que nos aproximamos al mundo. De fondo estará la intención propia de sentirnos seguros, aceptados y queridos.

 

De acuerdo con Carl Gustav Jung, la sombra psicológica está constituida por el conjunto de frustraciones, experiencias vergonzosasy dolorosas, temores, inseguridades y agresividad que se alojan en el inconsciente del ser humano.

 

Es por todo lo mencionado previamente que en la psique humana existe lo que llamamos “opuestos psicológicos” y vamos a desarrollar, generalmente, uno en detrimento del otro. Por ejemplo, si una persona se centra en desarrollar su lado racional y se identifica con esto, es muy probable que los aspectos más emotivos queden relegados a la sombra. Un individuo así tendrá la tendencia de racionalizar todo aquello que acontece externa e internamente. Pero, ¿qué sucede si en algún momento las emociones se apoderan de ella o él? Lo más probable es que se presenten reacciones agresivas, arranques de ira o llanto, etc. Todo debido a que este lado de su vida psíquica no tiene la madurez necesaria para aflorar de una manera que no sea abrupta ni descontrolada.

 

 

Aproximaciones a la sombra

 

Existen formas de acercarnos a este elemento de la psique para poder ir integrándolo en la conciencia poco a poco:

 

 

Crisis: cuando se ha alcanzado una autodefinición aceptada por el mundo exterior, aparece la sombra para reclamar una totalidad. La sombra puede hacerse evidente en medio de una crisis personal. El individuo puede experimentar sensación de estancamiento, tristeza, angustia, incomprensión, falta de sentido en la vida.

 

Es una labor complicada, en la que la persona se tiene que preguntar lo que considera más valioso para sí misma, cómo se orienta en ese camino y, también, ir monitoreando la manera en la que enfrenta las dificultades por las que está pasando. Se recomienda contar con el apoyo de algún familiar, profesional de la psicología, o grupo de pares.

 

 

Proyecciones: otra manera muy sencilla de observar directamente nuestra sombra es dándonos cuenta de lo que detestamos en los demás. Es muy probable que aquí estemos siendo víctimas de nuestras proyecciones.

 

La proyección es un mecanismo inconsciente que tiene lugar cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia. Lo que hacemos es, justamente, ver en la conducta de otros aquello que no percibimos como propio y como consecuencia reaccionamos ante ella.

 

La manera más sencilla de descubrir qué estamos proyectando es elaborando una lista de aquellas cosas que más nos irritan de los demás; luego, seleccionar las que llevan mayor protagonismo. Este ejercicio nos dará una imagen de nuestra propia sombra, es decir, nos daremos cuenta que muchas veces proyectamos en los demás algo que nos molesta de nosotros mismos.

 

Sueños: algunos sueños pueden contener mensajes del inconsciente que busca comunicarse con nosotros. Cuando la sombra aparece en nuestros sueños reaccionamos ante ella con miedo, desagrado o disgusto. Saber descifrar estos símbolos no es tan fácil y se aconseja que se acuda a un profesional de la psicología capacitado para realizar esta labor.

 

Escuchar a los demás: las personas más significativas y cercanas pueden ser importantes informantes con respecto a nuestras reacciones, comentarios, estados emocionales, etc. A veces no somos capaces de percatarnos de toda esta cantidad de información que podría darnos pautas del contenido de nuestra sombra.

 

Beneficios de laborar con la sombra Lo ideal es poder contar con la flexibilidad suficiente para, por ejemplo, ser capaces de realizar una intraversión o extroversión según la situación lo amerite, sin tener que soportar un fuerte desgaste energético o padecer mucho al hacerlo.

 

 

Los beneficios por buscar la integración de la sombra y desear alcanzar un funcionamiento más global de nuestras emociones son:

 

* Aumentar nuestro autoconocimiento y aceptarnos de una manera más completa.

 

* Encauzar adecuadamente las emociones negativas que surgen inesperadamente en nuestra vida cotidiana.

 

* Liberarnos de la culpa y la vergüenza asociadas a nuestros sentimientos y acciones negativas.

 

* Reconocer las proyecciones que definen nuestra opinión de los demás.

 

* Sanar nuestras relaciones mediante la observación sincera de nosotros mismos y la comunicación directa.

 

* Utilizar la imaginación creativa, por medio de los sueños, pintura, escritura y rituales, para hacernos cargo de nuestro yo oculto.

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