DEL AMOR, DE LA LUNA, Y DE UNA TARDE SIN TIEMPO

Mente

 

 

 

A continuación les presentamos un bello cuento poema que es una profunda reflexión sobre la vida, el amor, los sueños, las alegrías, las decepciones, la madurez emocional y espiritual a lo largo de la vida de los seres humanos. Su autora, Belisa Salazar Orvig, además de ser una destacada cantante y actriz, también es Licenciada en Psicología y Musicoterapia, y posee un doctorado en Lingüística; es peruana de nacimiento pero actualmente reside en Italia, donde ha creado el centro “Language and Musical Wellness Center” del cual es directora y donde realiza terapias relacionadas con la música y la psicología.

 

Belisa seguirá colaborando en nuestro Portal con interesantes artículos sobre diversos temas enfocados principalmente en la psicología y la música como vía de apoyo para desarrollar una vida más saludable, feliz y equilibrada.

 

 

 

 

Cuento poema de Belisa Salazar Orvig

Licenciada en Psicología y Musicoterapia

Doctorada en Lingüística

Creadora y Directora del Centro Language and Musical Wellness Center

PERÚ - ITALIA

 

 

 

 

 

Y el mundo

Qué laberinto humano

Qué escuela infame

Del amor…

A cada paso

En cada respiro

Tratar infatigablemente de amar

Hasta el sudor de nuestra propia carencia

 

 

 

Una mesa vacía, un bar de una estación de tren...

 

Una mujer la mira, desde el pasado, se pierde entre las sonrisas cómplices del tiempo.

 

-Sí, fue aquí - piensa, revive.

 

Dos sombras que se encuentran, dos sueños se entrelazan. La palabra precisa, la sonrisa encantada, miradas que se cruzan, tímidas, sedientas. El amor derramándose, desafiante, directo; el amor cabalgándolos en el alma y en el cuerpo. El paraíso pareciera finalmente revelarse…

 

-¿Vivir en el amor, o vivir desde el miedo? - Teme, duda, se retira un instante.

 

-Yo elijo el amor, en cada segundo, en cada soplo de vida plena-

 

Y se lanza en el baile del fervor consumado, y se enrosca en el lecho de flores y de sueños; y los dos se completan, y los dos crean vida.

 

Pero la vida y su incesante ciclo antagónico de opuestos la tiñe de abandono. En un segundo, la gloria se vuelve sombra, de un golpe, la mirada de quien parecía dentro, cierra los parpados al tiempo, reivindicando volver a ser anónimo sin pretextos.

 

Un trozo de diario sobre la mesa inerte:

“Tantos llaman amor a quien esclaviza, persiguen a quien se escapa, escapan de quien los busca. Quieren poseer más no ser poseídos. Y finalmente, como trozos de cera que se funden en el fuego, caen los sueños: espejismo que se esfuma a la luz del nuevo día”.

 

* ¡No es posible, no lo acepto, no puedes dejarme! ¡No tiñas de llanto nuestro universo! – Se rebela, se araña, se desgarra en silencio…

 

La mujer mira la mesa, ahora vacía. Un hombre anciano, con la frente cansada y los ojos de muerte, se apropia del espacio ajeno, colmando de soledad el escenario funesto. La luna, allá afuera, inmensa, infinita, acoge el dolor, soberano, implacable. El astro la escucha, la envuelve, la consuela…

 

-Oh súper luna de octubre regálame tu fuerza

Limpia con tu velo

el dolor de mi lecho

Misterio inquebrantable

Sombra iluminada

Despiértame de esta noche insondable

En Tu danza impetuosa y paciente susúrrame al oído

la urgencia de vivir

Aquí y desde siempre

No más recuerdos yertos,

no más nuevas quimeras …

Solo dicha de haber

Liberado en silencio

Las penumbras quebradas

del insondable tiempo -

La luna, emocionada, responde, en canto sutil y silente:

-No enamorarse, pero ser amor,

no cantar para ser escuchado

pero ser canto que fluye

libre y rico en sí mismo.

No mendigo, ni poseedor, Jamás prisionero ni prisión

pero libertad que surge del ser total

y se convierte en plenitud por siempre.

 

Había vivido tantas veces esperando que llegara el día ansiado y olvidándose del hoy, descascarando el color del momento, ignorando el sabor de la calma presente por atropellarse en el sueño de lo que vendría mañana. Lo había experimentado una y otra vez hasta el hastío. Pero llegado el gran día, éste resultaba tan efímero que no dejaba a su paso más que una sensación de vacío e insatisfacción... Lo había vivido tantas veces, hasta enmudecer...

 

De pronto, despertó del sueño, miró a su alrededor, y todos los segundos se detuvieron, sintió el perfume del momento, el color del instante, la belleza de dejar que la vida entrara en ella, como un río de luz. Y sonrió...

 

Si desean saber más sobre la labor de Belisa, pueden hacerlo a través de:

Correo electrónico: infolmwc@gmail.com

Blog: https://librededependanceblog.wordpress.com (por el momento el Blog está en francés, pero muy pronto lo podrán encontrar traducido al español)

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