ECOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD

Mente
Revista Bien de Salud
Artículos recopilados de la revista Bien de Salud

      

 

 

 

 

 

 

 

 

Valeriane Bernand es especialistaen desarrollo sostenible y cambio climático. Cada año participa activamente en las cumbres y reuniones a favor del cuidado de la tierra.

 

 

Con el fin de contribuir de manera creativa a la acción de Brahma Kumaris sobre estos temas, creó una serie de talleres y meditaciones que permiten generar una reflexión sobre nuestra relación con la materia y el medioambiente. Los talleres tienen por objetivo reforzar la capacidad individual de estar en armonía con la naturaleza y tratan sobre el respeto y la no violencia frente a la materia, los cambios de hábitos y otros temas.

 

Actualmente, Valeriane coordina en Europa una reflexión en el seno de su organización sobre la manera en que los centros de Brahma Kumaris y los individuos pueden ser más respetuosos y amistosos con el medioambiente.

Ella explica la relación entre espiritualidad y ecología.

 

 

Relación con el medioambiente a medida que crece la práctica de la espiritualidad

Cuando uno piensa el tema del ambiente desde una perspectiva espiritual, la visión cambia. Se entiende el poder del individuo como una fuente importante de cambio en sí mismo. El mundo tiene ciertas condiciones, pero ¿cómo actúa la persona? ¿Cómo piensa? ¿Qué tipo de actitud expresa? ¿Qué significa para el ser y para el mundo?

 

La perspectiva espiritual parte de las premisas de “ser el cambio que uno quiere ver” o “cuando yo cambio, el mundo cambia”. Estas ideas son planteadas por líderes mundiales como Mahatma Gandhi o Dadi Janki, directora de Brahma Kumaris.

 

Mantener este tipo de relación con el mundo genera esperanza y una actitud constructiva, al reconocer que cada individuo es importante y merece ser tomado en cuenta. Los cambios no van a llegar por sí solos, cada uno debe impulsarlo de manera real y práctica. Necesitamos una reflexión profunda sobre la realidad que nos rodea y el impacto que uno desea lograr en los diferentes ámbitos, ya sea a nivel personal, la familia, la comunidad y el mundo.

 

El pensamiento “si otros no hacen nada, yo tampoco” lleva a comportamientos pasivos y agresivos, que no generan esperanza. Se daña la propia persona porque la conducen a verse como si no tuviera poder ni importancia. Contrariamente, si la persona puede reconocer el poder individual, es capaz de generar iniciativas y reflexiones beneficiosas para todos. Por lo tanto, cuidar el medioambiente responde a la elección de vida que uno asume desde sus principios o valores éticos como el amor a la vida, la verdad, la naturaleza o el prójimo. La ética de vida genera una actitud de respeto hacia el medioambiente, una actitud de cuidado.

 

 

Relación entre vida espiritual y ecología

Hay una relación primordial entre la vida humana y la ecología. La naturaleza nos provee alimento, aire, un cuerpo con el que expresarnos. La vida y la naturaleza están interconectadas en gran medida: sin naturaleza sana, no hay vida humana posible.

 

En las ciudades tecnológicas de concreto se hace difícil percibir a la naturaleza, por lo tanto se nos olvida nuestra interdependencia con ella. Es una verdad simple, pero se ha hecho costumbre considerar a la naturaleza como un regalo, en vez de verla como nuestra madre sostenedora, visión que los pueblos indígenas mantienen vigente.

 

La no violencia y el respeto por la materia

Cuando una persona se hace daño a sí misma, ya sea por desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia, o trastornos más graves, se le considera desequilibrada o enferma. De alguna manera, refleja la actitud enfermiza que se ha desarrollado con la materia. Cuando laboré con los pueblos indígenas, aprendí que una decisión sabia y sana se toma luego de medir sus consecuencias en las cinco generaciones venideras. Es una muestra de consideración inmensa hacia los otros: los hijos y nietos del presente.

 

Una sociedad que piensa solo en sí misma y en su presente, sin tomar en cuenta a toda la familia humana, sino a una pequeña parte, es una sociedad enferma. Cuando mi abuela se enfermó, no me dije: “ya que está vieja, va morir, ¿por qué cuidarla?”. Amaba a mi abuela y tuve ganas de estar más tiempo con ella, ¡cuidarla más que nunca! Aun si nuestra sociedad está enferma, los individuos tenemos mucho potencial. Las personas somos capaces de desarrollar otra relación con la materia, una de respeto, no violencia, amor y cuidado.

 

Para desarrollar una relación de no violencia con la materia, se requiere una reflexión más profunda y evitar los comportamientos automáticos. Se consume sin pensar en las consecuencias. Cada cosa que se compra es materia, es decir, un pedacito de la naturaleza que se usa. A veces solo sirve para que alguien obtenga un beneficio monetario y otro tenga el placer de poseer algo nuevo.

 

¿Es realmente necesario? Comprar no es algo neutro. Tiene un impacto y sus consecuencias van más allá del deseo de poseer el último televisor con pantalla plana. A veces se arrebata de la tierra algo valioso para producir cosas que, a menudo, terminarán en la basura un año después. Cuando entendí cuánto contamina un auto decidí dejar de manejar. Tuve que encontrar alternativas, aunque no significa que jamás me subo a un auto. Un coche menos es mi aporte y elección de vida: a veces camino, a veces uso la bicicleta, a veces el colectivo, el tren o el auto de una amiga.

 

Para desarrollar una verdadera relación de no violencia con la naturaleza, se debe cultivar el respeto y la no violencia con uno mismo. Ello requiere una labor espiritual interior real, así como operar los muchos cambios sutiles y profundos que se necesitan.

 

Una de las capacidades más sutiles y únicas del ser humano es pensar. Somos los creadores de nuestros pensamientos y también sus beneficiarios, como también las victimas de nuestras emociones, sentimientos y pensamientos cuando estamos agresivos, críticos, insatisfechos, desganados o perturbados.

 

Este tipo de pensamientos se podrían calificar de violentos. La violencia interior que acabo de describir parece inofensiva y cuando tales pensamientos nos ocurren suponemos que es normal. Lo que no entendemos es la medida en que estos pensamientos violentos o negativos afectan al ser, inhiben la sensibilidad hacia lo positivo, la capacidad de estar alegres. Finalmente, llegamos a desarrollar una relación negativa y violenta con los demás y la naturaleza sin darnos cuenta.

 

¿Cómo una sociedad puede dejar morir de hambre a mujeres y niños? ¿Cómo pudimos contaminar el planeta donde vivimos de la manera que informan las cifras actuales de la OMS? Una de cada cuatro personas en los países más pobres y una de cada cinco en los países ricos mueren por efecto de la contaminación. Esta energía afecta a nuestro estado anímico, que a su vez afecta al cuerpo. Y por supuesto, en tanto vehículo de los seres humanos, nuestros cuerpos son afectados por la mente. Hoy, los psicólogos han reconocido que más del 90 por ciento de nuestras enfermedades son de origen psicosomático.

 

Por medio de nuestra forma de sentir, experimentar y reaccionar internamente afectamos a nuestro cuerpo, es decir a la materia. ¿Cómo puede amarse lo que no se respeta?

 

 

Conferencias y cumbres sobre el medioambiente

El mundo estaría aún peor si las conferencias y cumbres sobre el medio ambiente no existieran. Estos espacios han servido para que los gobiernos rindan cuentas y se comprometan.

 

Por otro lado, estas conferencias permiten que la sociedad civil de los países se conecte, se conozca y se propongan espacios de actuación conjunta. Esta es la parte positiva de la globalización a nivel social. Somos una familia humana y algunos empezaron a darse cuenta de ello y actuar en consecuencia.

 

Cuando se habla de gobiernos hablamos de individuos y algunos realmente se esfuerzan por mantener la ética y promover cambios. También hablamos de especialistas en economía, ecología, sociología, quienes laboran mucho para diseñar soluciones equitativas.

 

A pesar de todas las cosas terribles que pasan en el mundo, quedan personas leales, generosas y genuinamente interesadas en el bienestar de su prójimo.

 

 

Fuente: http://environment.brahmakumaris.org/index.php

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