EL CLIMA Y NUESTROS ESTADOS DE ÁNIMO

Mente
Revista Bien de Salud
Artículos recopilados de la revista Bien de Salud

 

Por Giancarlo Coronel B.

Psicólogo

 

El clima, variable a tomar en cuenta

A propósito del cambio climático, se suele decir que el clima puede llegar a afectar nuestro estado de ánimo. Pero no es la única variable que puede entrar en juego. Otros factores de influencia son las personas que nos rodean, nuestras obligaciones, la situación laboral y personal, entre otras.

 

Algunos van más allá y sostienen que ciertos tipos de clima, que corresponden a determinadas zonas geográficas, pueden influenciar el carácter o la forma de ser de las personas del lugar.

 

Es evidente que, a la hora de considerar al clima como una variable influyente, debemos tomar en cuenta que no afecta a todos los individuos por igual y las diferencias son claras.

 

El ser humano, por naturaleza, tiende a buscar el confort climático. Cuando se producen cambios, incluso si son muy bruscos, se producirá una desestabilización del organismo que puede expresarse en el estado de ánimo.

 

Se ha demostrado que las temperaturas cálidas y las horas de sol bajan los niveles de ansiedad y estimulan los pensamientos positivos. Por el contrario, mucha humedad dificulta la concentración e incrementa la fatiga.

 

¿Por qué el sol provoca este efecto en los seres humanos? Se sabe que la exposición a la luz solar nos proporciona vitamina D, la cual interviene en los procesos hormonales.

 

El neurotransmisor llamado serotonina está condicionado de alguna manera por la luz solar, ya que disminuye al atardecer y aumenta al amanecer. Esta hormona está fuertemente relacionada con la inhibición de la ira, el hambre, el humor y el sueño, entre otros. Por este motivo, bajos niveles de serotonina nos hacen sentir más apáticos, tristes y enfadados. Mientras que con niveles elevados, nos sentiremos más alegres, felices y eufóricos.

 

En otoño e invierno, cuando la luz solar es menos intensa, el clima es más lluvioso y húmedo. Disminuyen los niveles de serotonina y aparecen la apatía, la tristeza y el enfado. En contraste, cuando llegan la primavera y el verano, aumentan las horas de exposición a la luz solar, suben los niveles de serotonina y nos ponemos más alegres.

 

Trastorno afectivo estacional

Este trastorno psicológico se manifiesta como un tipo de depresión caracterizada por cambios de humor graves durante las épocas de luz solar insuficiente.

 

Algunos de sus síntomas son tristeza, ansiedad, pesimismo, sentimientos de culpa, irritabilidad, pérdida de interés, cansancio, falta de energía, dificultad para concentrarse, insomnio y cambios de peso. Muy curioso, ¿cierto?

 

A pesar todo lo que hasta aquí se ha escrito, no hay que olvidar que todo exceso es malo. Se ha demostrado que el exceso de calor nos vuelve más violentos y agresivos. Imaginemos esos días tan calurosos en los que ni dan ganas de salir de la casa, es difícil estar alegre en una situación de ese tipo.

 

Una breve reflexión

Remarcamos que se han mencionado generalidades. Si nos vamos a lo particular, encontraremos casos de personas que, por ejemplo, no gustan del verano.

 

Por otro lado, no hay que proyectar toda la responsabilidad de nuestro estado de ánimo a los diferentes climas. Es una variable más dentro del conjunto más amplio de nuestra existencia. Todas están subordinadas a nuestra voluntad de construir un aquí y ahora pleno y productivo, a pesar de todas las contingencias.

 

Jamás debemos perder la actitud positiva y eficaz, frente a cualquier situación externa.

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