¿EL ESTRÉS ENGORDA?

Mente

 

 

Katherine Ponce

Health Coach

Conferencista

Fundadora de Liviandad – Health Coaching

PERÚ

 

 

 

Para responder a esta pregunta, empecemos imaginando una situación que puede generar estrés. Digamos que están solos en casa, de pronto, la puerta se abre e ingresan personas desconocidas a la habitación donde están, ¿Qué respuesta tendría su cuerpo?, ¿Saldrían corriendo?, ¿Necesitarían todas sus fuerzas para defenderse?, ¿Les daría sed en ese momento?, ¿Les daría ganas de ir al baño?

 

Ahora, cambiemos la situación del estrés que se genera por laborar en un ambiente demasiado exigente, por vivir pensando en que “deben” hacer una “dieta”, seguir una “dieta” tal como lo indica el papel, hacer “ejercicios” que no les gustan, cuando se critican frente al espejo y mantener todas estas situaciones por varios años de sus vidas; ¿qué respuesta tendrían sus cuerpos?, ¿Saldrían corriendo?, ¿Necesitarían de todas sus fuerzas para defenderse?, ¿Les daría sed en ese momento?, ¿Les darían ganas de ir al baño?

 

Ahora, déjenme contarles que consecuencias trae el estrés en nuestro cuerpo…

 

Cuando tenemos estrés, el cuerpo segrega una hormona llamada cortisol; la “heroica” tarea de esta hormona es salvarnos la vida y nos permite “reservar” energía para usarla cuando es necesario defendernos ante alguna amenaza. La liberación de cortisol aumenta los niveles de glucosa en la sangre y esto aumenta la energía para que los músculos respondan de manera efectiva frente a una amenaza o agresión. Todo esto nos ayuda mucho cuando existen amenazas reales, ya que si corremos o nos defendemos físicamente utilizaríamos toda esa energía extra. Sin embargo, cuando vivimos “continuamente” expuestos a situaciones que nos generan estrés, no llegamos a utilizar esa energía y se acumula en forma de grasa.

 

Además, un cuerpo que vive en continuo estrés generalmente no puede expulsar sus desechos con oportunidad y además pierde la conexión con la sensación de sed; esto ocurre porque que no sería útil tener ganas de beber algo o de ir al baño mientras queremos huir de una situación amenazante.

 

Estamos tan acostumbrados a sentir estrés que muchos consideramos que es normal vivir así e ignoramos cómo puede afectar nuestra salud y bienestar.

 

Los invito a buscar formas de lograr una mayor sensación de bienestar; podrían hacer una pausa a diario en sus labores, tomar o comer algo que disfruten, separar cinco minutos por las mañanas para estar en absoluto silencio, jugar como cuando eran niños, bailar en su cuarto la música que más les gusta, o quizás hacer una cita con ustedes mismos una vez al mes para disfrutar de aquello que los hace felices. A mí me encanta caminar por en el pasto, el contacto con la naturaleza me conecta conmigo y me relaja.

 

Y tú, ¿Cómo quisieras aliviar el estrés en estas semanas?

 

 

Katherine Ponce

Facebook: liviandadhealthcoaching

Instagram: liviandad

Correo: kathe.ponce@liviandadcoaching.com

Web: www.liviandadcoaching.com

Celular: 972 732 226

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