EL JUEGO UNA FORMA DE APRENDIZAJE

Mente

 

 

 

 

Giovana Zanelli Burga

Master en Educación Especial

ESTADOS UNIDOS

 

Desde la temprana edad de 4 años, los niños están presionados a aprender a leer, escribir su nombre, hacer sumas y hasta problemas simples de suma y resta; como si fuera poco, la mayoría de estos niños saben utilizar computadoras, teléfonos inteligentes y tableros interactivos con una rapidez sorprendente.

 

En la actualidad, los niños están estimulados hacia el juego didáctico, donde se enseñan las letras y los sonidos, la ciencia, los juegos interactivos usando computadoras; por lo que su interacción con otros niños es cada vez más distante.

 

En los Estados Unidos existe mucha controversia sobre si en los programas escolares de educación inicial, se les debe permitir a los niños a permanecer más tiempo jugando que aprendiendo material didáctico. Sin embargo, un grupo de educadoras piensan que el juego es la base importante del aprendizaje en el niño.

 

“Aprendiendo a Leer a Través del Juego”, es el título del libro de la autora Estadounidense Gretchen Owocki; que explica de una manera sencilla y detallada, que los niños a temprana edad son capaces de empezar a aprender a leer mientras juegan con sus compañeros en el salón de clases. Los niños a través del juego exploran, investigan, construyen, e imaginan muchas fantasías que los ayudan a hacer conexión con su mundo interior y exterior. Los niños por naturaleza son curiosos exploradores, y de manera innata investigan todo aquello que es nuevo para ellos, esa es su manera de explorar y a la vez de aprender. Para un niño, la mejor manera de aprender es a través del juego. Las teorías de los renombrados psicólogos Jean Piaget y Lev Vygotsky explican el desarrollo mental, social, verbal, mediante el juego.

 

Si observamos detenidamente a los niños de 5 a 7 años cuando juegan libremente, veremos que desarrollan esquemas muy interesantes, sobre todo durante el juego imaginativo: desempeñan roles de papa, mama y muchas veces los imitan de manera muy similar; por eso es muy importante que el ejemplo familiar este presente a todo momento de una manera positiva. Vale la pena recalcar que todos los relatos del libro “Aprendiendo a Leer a través del Juego” están basados en experiencias reales. En este libro se relata cómo las maestras que observan a los niños cuando juegan, pueden detectar si tienen algún problema en alguna área de desarrollo como por ejemplo: en el lenguaje, en lo social; si el niño demuestra signos de agresividad, si se identifica o no como parte del ambiente y con sus compañeros de clase.

 

Además, a través del juego, los niños también demuestran cuáles son sus intereses; si le gustan los libros, revistas, posters escritos, etc. Todas estas son señales del interés por la lectura. Igualmente se puede observar si al niño le gusta agrupar o contar objetos demostrando interés por las matemáticas. Esta observación puede ser realizada por el maestro o por el padre de familia, lo importante es darle al niño la oportunidad de relacionarse con otros niños y poder jugar libremente. El juego puede ser dirigido e iniciado por el adulto, pero después se les tiene que dejar para que hagan conexión con otros niños y desarrollen su creatividad y espontaneidad.

 

Tanto una maestra que labora con niños pequeños como un padre de familia, pueden distinguir que el aprendizaje se canaliza en diferentes maneras a través del juego. Los profesionales en educación inicial son expertos en cómo organizar el ambiente propicio para el juego. En estos ambientes o áreas de aprendizaje, se puede observar que el niño aprende de una manera sutil y natural. Se recomienda que el ambiente cuente con los elementos necesarios para que el niño desarrolle su propio esquema de aprendizaje, interactuando con otros niños de manera libre y espontánea desarrollando su lenguaje, compartiendo ideas, y hasta resolviendo conflictos. Es importante destacar que los niños cuando juegan, compiten, pelean y hasta negocian dentro de sus juegos.

 

De acuerdo a Piaget, los niños aprenden a socializar cuando juegan, desarrollan sus sentidos de organización esquemática e informativa, creando altos niveles de representaciones abstractas, especialmente durante el juego imaginativo. Maestras, y especialistas en educación inicial sugieren que se tenga en cuenta los elementos y objetos que se ven en la vida cotidiana y que son familiares para el niño, es importante reconocer las diversidad socio económica para poder representar a cada niño con lo que le es familiar.

 

Las áreas de aprendizaje son como áreas de actividades para el niño; por ejemplo: el área imaginativa, donde los niños asumen diferentes roles como los que ven en la vida cotidiana, o en la televisión, cuando juegan al doctor, a la empresa, a la familia; ellos están aportando experiencias sociales, culturales, y a la vez están aprendiendo otras. Dentro del juego están desarrollando un sentido socio cultural y aceptando diferentes costumbres. Se recomienda que en el juego imaginativo; los niños tengan diferentes disfraces, sombreros, platos, cucharas, ollas, reales o de juguete, muñecas, carritos para empujar, cajas vacías de algún tipo de alimento que tenga escritura, cajas vacías de pastas, donde se pueda leer el nombre del producto, menús de diferentes restaurantes, cuadernos y lápices para que los niños tomen apuntes, y muchos otros materiales sencillos y fáciles de obtener y les sean familiares, y a su vez, que inviten a descubrir la lectura, observando las letras de las cajas y así relacionen que las letras tienen un significado y transmiten mensajes.

 

Piaget y Vygotsky sostienen que el aprendizaje es activo; cuando el niño aprende algo nuevo lo incorpora a sus experiencias previas y en sus estructuras mentales, por consiguiente el aprendizaje es activo y sujeto a las experiencias que el niño acumule. En este caso, cabe decir que es importante la intercomunicación social que el niño crea a través del juego, donde sus experiencias previas van a dar paso a nuevas ideas y conocimientos en diferentes áreas, como en lo social, comunicación, resolución de problemas, elaboración de pensamiento y aceptación de él como sujeto y parte de un grupo.

 

Aplicando las teorías antes mencionadas podemos resumir que el juego crea vínculos sociales en el niño y a su vez le da otras oportunidades de expansión cognoscitiva que van a influenciar en su desarrollo mental y a su vez en el aprendizaje. Sin embargo, en los últimos tiempos, la mayoría de maestros están más concentrados en enseñar lo académico y no le dan la importancia que merece al juego. Gretchen Owocki, alienta a las maestras que consideren el juego como un instrumento de enseñanza y a la vez de aprendizaje para los niños.

 

Dejemos que los niños aprendan como en el siglo pasado, jugando de manera libre e imaginativa.

Califícalo

/ 0
Compártelo

Compártelo