EL ZEN, LA LÍNEA Y LA VIDA

Mente

 

Uno de los libros que me ha servido para reflexionar ha sido "Zen en las Artes Marciales", de Joe Hyams.

 

En una de las anécdotas, Hyams se encontraba practicando combate en el gimnasio de Ed Parker, maestro de Kempo Karate.

 

El estudiante con el que practicaba tenía mucha más experiencia que él, y por eso intentaba recurrir a fintas y movimientos engañosos para salir adelante. Pero la habilidad del otro era sencillamente superior.

 

Parker les indicó que hicieran una pausa y llamó a Hyams a su oficina; éste entró aún corto de aliento y bañado en sudor.

 

"Joe, ven, acércate aquí." El maestro le indicó que esperara justo al lado de su escritorio. Acto seguido, tomó un trozo de tiza y marcó una línea en el suelo, de poco más de un metro.

 

-"Te pregunto, ¿Cómo podrías acortar esta línea?"

 

Hyams se quedó pensando unos segundos. "Bueno... podría borrar algunas partes de ella para fracturarla, o quebrarla dividiéndola en pedazos...". El maestro no respondió. Solo se limitó a dibujar otra línea, mucho más larga.

 

"Ahora, ¿Cómo se ve la primera línea?".

 

"Más corta".

 

"Exactamente igual pasa en el combate, y en todos los demás aspectos de la vida. Si te enfrascas en cortar la línea de tu oponente, perderás la perspectiva de tu verdadero objetivo, que es alargar la tuya". Hyams recordó que cometía el mismo error cuando jugaba tenis; cuando se enfrentaba a un jugador superior a él, empleaba todo tipo de trucos engañosos para ocultar sus deficiencias.

 

"La respuesta es sencilla. Enfócate en alargar tu propia línea, sin cerrar los ojos a las de los demás. Solo acéptalas y trabaja duro".

 

Esto me recuerda al flujo constante de 'vidas ideales' a los que estamos sometidos en las redes sociales. A la sombra de todos esos “Selfies” que ostentan un aparente estilo de vida de película, la de nosotros parece simplemente... normal. Por supuesto que nuestra razón de inmediato aclara: "Estamos viendo solo un puñado de instantáneas". Es decir, una muestra muy pequeña de la vida de otros. Pero aun así, nos afecta. Hay varios estudios al respecto. Y nos afecta aún más cuando no tenemos un objetivo claro que perseguir; no solo no estamos a la 'altura' de nuestros contactos; ni siquiera sabemos lo que queremos.

 

Por eso es tan importante la enseñanza del maestro Parker, en la anécdota. No podemos cerrarnos al mundo; el mismo Buda se dio cuenta de que no tenía sentido estar separado de los demás en una montaña. Lo que sí es nuestro deber es: todos y cada uno de los días, alargar nuestra línea así sea solo la fracción de un milímetro. Ese alargar constante, día a día, nos sorprenderá después de pocos años. Y nos estimulará a seguir haciéndolo siempre.

 

 

Colaborador anónimo

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