LA AMABILIDAD

Mente

 

Existe la amabilidad de "por favor" y "gracias", y la amabilidad de "me equivoqué, lo siento"; las cuales son pequeñas bondades que suavizan nuestras interacciones y ayudan a otras personas a sentirse conscientes de ellas. Estas no nos cuestan mucho; de hecho, en la mayoría de los entornos, comprometerse con amabilidad es una parte esencial de la conexión, el compromiso y el avance.

Y luego está la bondad de la dignidad, de darle a alguien el beneficio de la duda. La bondad de ver a alguien por la persona que es y puede llegar a ser, y la comprensión de que todos, incluyéndonos a mí y a ti, tenemos un ruido en la cabeza, una historia que contar, miedo con el que bailar y sueños que realizar.

Y hay otra: la bondad de no buscar maximizar las ganancias personales a corto plazo. La bondad de construir algo para la comunidad, de hacer un trabajo importante, y de encontrar un camino resistente y anti-egoísta.

La bondad no siempre es fácil u obvia, porque la carrera urgente hacia el fondo, hacia métricas fácilmente medibles y hacia la escasez, pueden distraernos. Pero inclinar el arco hacia la justicia, la dignidad y la conexión es nuestra mejor manera de avanzar.

La bondad se multiplica y se nos abren muchas puertas. Cuando estamos al servicio de las personas, tenemos la oportunidad de mejorar las cosas.

 

03/05/2021

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