LA AUTONOMÍA DE SER FELIZ

Mente

 

 

 

Las relaciones interpersonales ofrecen ventajas importantes tanto para el bienestar emocional como corporal. Está comprobado que sentir el calor que provee la presencia de otro cuerpo humano genera actitudes positivas. Lo cierto es que el ser humano forma parte de una especie social que requiere el contacto con otros para sobrevivir.

 

Como cualquier situación y evento de la realidad, entablar relaciones sociales presenta aspectos positivos y negativos. Pero lo más sustancial es que la interacción, si bien complicada como puede ser, presenta beneficios de los que ningún individuo debería apartarse.

 

 

Si la interacción es tan necesaria, ¿dónde queda la autonomía?

Precisamente, la autonomía es un bienestar individual que, a través de los años, ha alcanzado un prestigio importante para la felicidad.

 

Bien de Salud les presenta un artículo donde repasamos la creciente influencia de la autonomía para la felicidad humana.

 

 

La importancia de los “otros”

Indudablemente, las relaciones interpersonales no se presentan perfectamente establecidas. La base sobre la cual se construye una relación con alguien más, sea amorosa, amistosa y familiar, es la disposición para colaborar.

 

Ninguna persona aparece en nuestras vidas con una actitud símil a la nuestra.

 

Por supuesto existen casos de personas que comparten muchas similitudes, pero aun así su compromiso requiere cooperación.

 

Entonces, con esto entendemos que la persona ideal para nosotros no aparece, la amistad ideal no nos conoce, sino que más bien se construyen.

 

Una relación interpersonal estable se construye en base a paciencia, tiempo y disposición para cooperar.

 

 

Conocerlo todo

En el presente la tecnología ha quebrado prácticamente la mayoría de barreras disponibles para obtener privacidad; ahora tenemos la posibilidad de seguir y, por qué no, comprobar la actividad que realiza nuestra pareja. Los secretos son cada vez más complicados de ocultar y esto no demuestra un inconveniente.

 

El verdadero inconveniente es la necesidad apremiante que se genera en nosotros de conocerlo todo acerca de la persona que más nos importa. Por lo general, las discusiones que se tienen en este aspecto se basan en el espacio necesario que se necesita y en el acoso constante.

 

Acaso una pequeña circunstancia de la realidad nos eludió: no existe más la privacidad como la conocimos antes. Al permitir el ingreso de las nuevas redes sociales, hemos firmado una especie de contrato con la desaparición del espacio personal.

 

Todos estamos tan conectados que, por necesidad de continuar estándolo, terminamos abandonados.

 

Los cambios en la privacidad serán sustanciales para nuestra felicidad con una pareja y con nuestros amigos. Pero existe un peligro en la necesidad de conocerlo todo, pues ahí aparece un malestar generalizado en el mundo moderno.

 

 

La dependencia

Sí necesitamos presencias ajenas para alcanzar un grado salud emocional y para sentirnos felices.

 

Sin embargo, esto se ha tornado, producto de nuestra necesidad de conocer, en una dependencia. Conocerlo todo es también una necesidad apremiante por sentirnos apreciados. Todas las personas necesitamos aprecio y cariño.

 

Pero en un afán por conseguir que a cierta persona le importemos, descendemos en una vorágine de actos irracionales donde, paradójicamente, terminamos por apartar cada vez más a esa persona.

 

Como todo se transmite en mensajes y todo debe ser pronunciado, necesitamos a diario escuchar a alguien recordarnos cuánto valemos, cuánto nos quiere, cuán importantes somos para él o ella.

 

La apreciación mutua siempre ha sido importante para los cimientos de una relación feliz. Pero el aprecio no se demuestra únicamente con palabras, pues en escasas ocasiones utilizamos las palabras con honestidad emocional. Existen actos simples que pueden mostrar aprecio y cariño.

 

¿Por qué no podemos verlos? Simplemente porque todas las personas tienen formas diferentes de demostrarlo. Y es por ello que es necesario construir una relación para un entendimiento mutuo y apacible.

 

 

La soledad

Anteriormente observada con recelo, la soledad era atribuida a los malestares psiquiátricos y emocionales.

 

Como se mencionó antes, toda actividad tiene aspectos positivos y negativos. La soledad, por su parte, ha sido relegada en el presente, y muchos desconocen los aspectos positivos que presenta.

 

Pensemos en lo siguiente: no entreguemos nuestra soledad a nadie.

 

La soledad es un derecho y parte de una decisión personal. Puede constituir más que un espacio de reflexión y autodescubrimiento. La soledad puede representar la felicidad de ser autónomo.

 

Si nadie viene a decirnos un “te quiero”, bien podemos decírnoslo a nosotros mismos.

 

Si no hay nadie que pueda abrazarnos, pues abracémonos a nosotros. Aprendamos a querernos tanto en compañía como estando solos.

 

No esperemos a que llegue alguien más y su presencia se convierta en la absoluta necesidad para nuestra felicidad. Cada persona tiene sus intereses y anhelos, por lo que no siempre será capaz de actuar de acuerdo a nuestra felicidad. Pero cada persona puede actuar a diario para construir su felicidad.

 

 

Los privilegios de la autonomía

Bien de Salud no les aconseja que se separen del mundo. Lo que pretendemos explicar es que en algún momento encontrarán ese espacio social donde puedan sentirse más cómodos.

 

Pero no pueden mantenerse inmóviles esperándolo. Las personas adecuadas se presentarán. Y, si su presencia toma tiempo, no será un inconveniente, pues sabemos querernos en la soledad y la autonomía.

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