LA LUNA Y SU RELACIÓN CON LAS EMOCIONES

Mente
Dr. José Luis Pérez-Albela
Médico cirujano
Médico naturista

 

 

Fergus Wood, un científico de la Oficina Oceánica Nacional de Estados Unidos, predijo hace más de 30 años que se producirían dos mareas extremadamente altas, una tras otra, los días 8 de enero y 7 de febrero de 1974. Wood observó que en ambas fechas la Tierra, el Sol y la Luna estarían casi alineados en un plano recto y que, el 8 de enero, la Luna estaría en el perigeo, en una cercanía a la Tierra poco común. Esta rara combinación de acontecimientos astronómicos hace crecer el nivel de las aguas muy por encima de lo normal.

 

Ante estas predicciones de Wood, el psiquiatra Arnold Lieber, investigador de los efectos de los acontecimientos lunares en la conducta humana llegó a la conclusión de que existe una estrecha relación entre la agresividad humana y los ciclos lunares, especialmente en los alcohólicos, adictos a las drogas, personas propensas a tener accidentes o con tendencias criminales y los mentalmente perturbados.

 

La teoría de Lieber es sencilla. Al igual que la Tierra, el ser humano está compuesto aproximadamente de un 80 por ciento de líquido y un 20 por ciento de sólidos. La fuerza gravitacional de la Luna ejerce una influencia sobre el líquido del cuerpo humano al igual que sobre los océanos de la Tierra. La vida, también tiene mareas biológicas altas y bajas, influenciadas por la Luna. Cuando hay Luna nueva o llena, estas mareas llegan al máximo y el efecto que ejerce sobre nuestro comportamiento es más poderoso.

 

Lieber basado en las predicciones que hacía Wood pudo comprobar un marcado aumento en la tasa de homicidios de la población durante esas fechas y decidió alertar a las autoridades sobre sus temores de que una ola de violencia acompañaba a las altas mareas que habían sido pronosticadas.

 

En su libro, “El efecto lunar", relata cómo puso sobre aviso al departamento de policía de Miami, a los periódicos y a los pabellones de urgencia psiquiátrica del Hospital Jackson Memorial, vaticinándoles "un desorden general en el comporta-miento humano durante la inminente coincidencia astronómica". Los resultados fueron sorprendentes. La tasa de homicidios en Miami en las tres primeras semanas del nuevo año fue tres veces mayor que la de todo el mes de enero del año 1973.

 

Otros datos encontrados por Lieber fueron que los departamentos de incendios reciben de 25 a 30 llamadas más en las noches de Luna llena. Algunos enfermeros en los pabellones de psiquiatría informan que aumentan los desórdenes y alteraciones en el comportamiento de los pacientes durante la Luna llena. En muchos países, por ejemplo, no se opera en luna llena pues el sangrado es más profuso.

 

Los fluidos que contiene nuestro organismo son una réplica perfecta de los océanos primigenios. La concentración de sodio, potasio y cloruro en nuestra sangre, el cobalto, el magnesio y el zinc en nuestros tejidos, son los mismos elementos que alguna vez se esparcieron por el primer océano que existió en la Tierra. Todavía llevamos ese océano dentro y la luna continúa ejerciendo su influencia.

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