LA RAÍZ DE LA CORRUPCIÓN Y LOS ESPEJOS ENGAÑOSOS

Mente

 

 

 

 

 

Por Mihael Arce Baldo*

PERÚ

 

Teniendo en cuenta que los niños muchas veces siguen el ejemplo de sus padres, y que los políticos alguna vez fueron niños; se deduce lo siguiente, considerando que desde el vientre de la madre hasta que el niño consolide su independencia de criterio, su personalidad se nutre de las emociones, sentimientos, pensamientos y sobre todo del ejemplo de los padres:

 

Mientras haya progenitores que no escuchen a sus hijos, habrá políticos que no escuchen a la población. Mientras haya padres que no se preocupen por los problemas de los hijos, habrá políticos que no se preocupen por los problemas de la población. Mientras haya padres que repriman el llanto de los hijos mediante gritos, habrá políticos que repriman las protestas de los pobladores acudiendo a las fuerzas policiales.

 

Mientras existan padres que les digan a los hijos que deben escoger determinada profesión para obtener su aprobación, sin importar lo que ellos aspiren ser porque así se edifican con mayor confianza y optimismo, y que además deben obtener un alto puesto muy bien remunerado de trabajo para "ser alguien en la vida", en vez de permitirles ser lo que ellos desean y orientarlos para que usen sus cargos (cuando los tengan) a fin de brindar también beneficios a los demás; habrá políticos que elijan hacer determinadas obras para obtener la aprobación de los pobladores, sin importar cuáles verdaderamente beneficiarán al país o a la ciudad y que busquen obtener un puesto para “ser alguien en la sociedad” y no para servir a su país o a su ciudad y brindarles a sus habitantes lo que deseen o necesiten.

 

Mientras existan padres que presionen a sus hijos para que sobresalgan en algo o, peor aún, para que hagan lo que ellos deseen y luego les digan que “lo hacen por su bien”, habrá políticos, que desde la institución en la cual se desempeñan, presionen e invadan las competencias de otros poderes del Estado para permanecer en el poder y resaltar como figuras de autoridad, o para que hagan lo que ellos deseen y luego nos digan que “lo hacen por el bien del país”.

 

Mientras que existan padres que induzcan a sus hijos a formar una familia y tener muchos hijos, si no es su parecer, para dejar su descendencia en el mundo a pesar de la sobrepoblación, habrá políticos que induzcan a sus hijos para que también sean políticos con el objeto de perpetuar su descendencia en la política, tal como lo hicieron Fujimori, Castañeda, Miyashiro, Acuña, Rómulo León etc. etc…. a pesar que solo se preocuparon de satisfacer su ambición por el poder y no de dar el ejemplo de una gestión enmarcada en valores humanos.

 

Mientras haya padres que no tengan misericordia por sus hijos, habrá políticos que no la tengan por la gente. Mientras haya padres que no amen incondicionalmente a sus hijos, habrá políticos que no amen incondicionalmente a su país.

 

No crean que sacando del Perú a los venezolanos, a los fujimoristas del Congreso; a Trump, Bolsonaro, Putin de sus cargos en sus respectivos países, etc., la vida en el mundo será color de rosa. La raíz del problema es la poca importancia que le dan los seres humanos a su mundo interior, ya que si lo hicieran, serían conscientes de que no todo lo que sienten, lo perciben exclusivamente gracias a su cuerpo físico, por lo que la vida no acaba con el cuerpo físico.

 

No se necesita dejar una huella personal en este mundo, porque todos somos una chispa del mismo fuego que brilla eternamente en el universo. Recuerden que no todo lo que brilla es oro; y sobre todo, que no todo se puede conseguir con oro.

 

Muchas estrellas ya se extinguieron y seguimos apreciando su luz, e incluso las empezamos a ver brillar cuando ya no existen. El espacio detrás del cielo que observamos en la noche está iluminado de fotones que provienen del Sol, no los vemos porque no hay partículas en el espacio que desvíen alguna determinada porción de fotones hacia nuestros ojos. De igual manera, hay oportunidades que recién vemos cuando ya no existen. Que no encuentres nada que brille en el mundo no significa que no exista algo luminoso; por lo tanto, tú también puedes estar brillando; solo que no lo notas porque casi nunca tienes un espejo al frente. Sin embargo, puedes sentirte y sentir tus emociones al actuar.

 

Por eso dicen que el amor es ciego; porque el que puede ver muchas veces se distrae con lo que ve y olvida seguir cultivando el amor en su interior.

 

Por eso dos personas no se pueden ver los rostros cuando se abrazan juntando sus corazones a menos que lo hagan por amor verdadero y el sentimiento una sus mundos internos mediante un recuerdo o un sueño compartido, en el cual se vean.

 

Quien olvida seguir cultivando amor, llega a olvidar que en su interior se encuentra la principal fuente de felicidad, por eso intenta obtenerla persiguiendo una ilusión, quizás manipulando lo externo u obteniendo lo que desea a cualquier precio. Su frustración le causará dificultades para tomar conciencia y solo buscará satisfacerse de algún modo. Su insatisfacción lo inducirá a seguir forzando, violentando y sometiendo el mundo externo, y como ello no saciará su apetito, inconsciente y/o conscientemente comenzará a depredar la naturaleza y a degradar sus relaciones sociales.

 

Si una persona nunca puso en práctica la misericordia, termina destruyendo su entorno. Esto, sumado al sufrimiento generado en su interior lo obliga a volver a enfocarse solo en él. Pero al verse destruido, como su entorno, se da cuenta que el mundo siempre fue un espejo de sus propios sentimientos; y que rompió el espejo debido a la ira que le causaba su propia imagen, a la monotonía y al egoísmo la falta de fe, sabiduría, confianza y misericordia que veía en ella. Dañó sus siete sentidos internos: percepción, imaginación, centralización, intuición, precognición, poetización y sensibilidad.

 

Según dicen, romper un espejo, que reproduce nuestra propia imagen, trae siete años de mala suerte, porque solo se puede reparar un daño por año; es como la primavera que renueva la naturaleza, pero que solo se da una vez al año. Prestemos atención a nuestro mundo interno si se nos rompe un espejo. Y deben saber que los años no se cuentan desde que empezamos a rajarlo, sino desde que dejamos de hacerlo. También debemos recordar que un espejo no se puede reparar, por lo tanto tendremos que deshacernos del antiguo y crear uno nuevo con un vidrio transparente y la lámina de un metal precioso. Para ello, no debemos dar valor al espejo roto; esto equivale a no darle valor al ejemplo que nos da el mundo si está corrompido. Y si no quedan vidrios transparentes ni metales preciosos en el mundo, debes actuar con transparencia y brindarle a los demás al menos un poquito de los tesoros que moran dentro de ti para que ellos los observen y tengan tu ejemplo de transparencia y los metales necesarios para construir sus propios espejos.

 

Por lo tanto, construyamos “espejos” que reflejen una figura deslumbrante, radiante, de luz creativa, solidaria, justa, piadosa, ecuánime y coherente. Solo así podrás proyectar y compartir tu luz para iluminar a aquellos que están en las sombras. Una vela enciende a la otra y dos encienden a cuatro y cuatro a dieciséis y así se multiplicará el efecto hasta iluminar al mundo y convertirlo en el gran espejo que es capaz de reunir todos los rayos y devolverlos al sol de nuestra verdadera naturaleza.

 

Finalmente, los dejo con una reflexión: Beethoven era sordo y sin embargo fue un gran compositor porque la carencia de ruido externo le permitió enfocarse en la melodía que resonaba en su interior.

 

 

*Mihael Arce Baldo (23) estudia Matemática Pura en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), además es pianista y compositor musical. Si desean escuchar sus composiciones pueden seguirlo a través de YouTube.

 

NOTA EDITORIAL: Este artículo no ha sido corregido ni editado por nuestro Portal a solicitud explícita del autor.

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