LOS MALOS HÁBITOS SON TUS PEORES ENEMIGOS

Mente

 

Los malos hábitos son los peores enemigos que puedas tener, porque te castigan y te impulsan a realizar actividades que no deseas, y luego te abandonan para que sufras las consecuencias.  Debes desechar los malos hábitos y dejarlos atrás conforme avances en la vida. Cada día debería suponer una transición desde los viejos hábitos hacia hábitos mejores. En este año que está por iniciarse, toma la firme decisión de mantener solo esos hábitos que te aporten el mayor bien.

 

La forma más efectiva de liberarte de las tendencias indeseables consiste en no pensar en ellas ni aceptarlas. Jamás admitas que un hábito tiene poder sobre ti, “¿Cómo se me puede obligar a hacer lo que no deseo?”.  Ese solo pensamiento te ayudará a seguir adelante, aun cuando los hábitos traten de detenerte. Tu mente consciente ha quedado condicionada a pensar que estás auto hipnotizado por los malos hábitos. Cuando se presente el pensamiento de que te hayas habituado a fumar o a comer en exceso, de inmediato sentirás que es imperativo que fumes o comas en demasía. Pero cuando te niegues a admitir ese hábito, desaparecerá. Debes desarrollar hábitos que digan “no” a cualquier impulso nocivo, y mantenerte alejado de todo aquello que estimule tendencias perniciosas. No te expongas a tentaciones.

 

Los malos hábitos te dicen constantemente que no lograrás vencerlos; pero sí puedes. Rechaza categóricamente los hábitos perjudiciales. Decídete a tener éxito. La mente crea todo, es omnipotente; puede controlar la vida y la muerte.

Así pues, permite que éste sea un Año Nuevo de determinaciones.  No tenemos derecho a introducir en el nuevo año los sucesos que fenecieron en el año que ha terminado. Eres hijo de Dios. ¿Qué importan los errores pasados que hayas cometido? Eres un ser que ha despertado; nada puede retenerte a menos que lo permitas. Eres el amo de tu propio destino. Eres afortunado porque en Dios no existe la parcialidad; Él te ama tanto como a Jesús y a los grandes santos. Él es Amor Incondicional, porque Él mismo existe en todas las cosas. Dondequiera que el Señor se encuentra, también están allí su amor y devoción. Sé como esas personas que reflejan la presencia de Dios en mayor medida que otras. Tan pronto como desarrolles la transparencia de la receptividad, Él resplandecerá en ti.

 

 

Tomado del libro “El viaje a la iluminación”

Paramahansa Yogananda

 

28/12/2020

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