PALABRAS QUE COMUNICAN FELICIDAD

Mente

 

 

En muchas situaciones, las palabras pueden expresar nociones solidas respecto a determinadas situaciones y escenarios.

 

Las palabras nos sirven para expresar emociones, opiniones, pensamientos e ideas. Las palabras, en su mayoría, comprenden el campo subjetivo del individuo. Esto se debe a que todo aquello que expresamos en una oración ha sido orquestado desde nuestra mente y, en muchos casos, desde el inconsciente.

 

Es evidente que no siempre pensamos detenidamente antes de hablar, y en muchas ocasiones aquello que nos precipitamos a pronunciar escapa a nuestras verdaderas intenciones. Esto se debe a una carencia de autocontrol. El peligro, sin embargo, está en hecho de que al pronunciarlas estamos creando una determinada realidad.

 

 

¿Dónde empiezan las palabras?

Existen espacios inexplorados en la corteza cerebral que pertenecen al inconsciente. Estos espacios poseen materia de asimilación bruta. Es decir, todo lo que experimentamos a diario y cómo nos sentimos al respecto se encuentra en estas zonas. Pero aquello que encontramos ahí es la versión emocional más básica y específica.

 

Las palabras parten, entonces, de una emoción fuerte.

 

 

Pensar, reflexionar y actuar

La reflexión es sustancial para actuar. Cuestionar y pensar son actividades necesarias para conocernos más a fondo. El problema que se enfrenta en la actualidad, sin embargo, es la dificultad de actuar.

 

Los avances en tecnología, las facilidades diarias y las demandas de un mundo más globalizado que no para de funcionar ofrecen poco tiempo para pensar. Y aunque encontremos el espacio para hacerlo, lo más probable es que no consigamos actuar en base a lo que pensamos.

 

Las palabras en el presente parecen permanecer en el aire y manifestarse en pocas ocasiones. Los comentarios, opiniones, críticas y debates son importantes para informarnos, pero estas palabras quedan incompletas si no motivan a la acción y a la creación.

 

Tenemos una idea de lo que nos hace felices pero no lo hacemos. Y, mientras el tiempo avanza, somos incapaces de actuar de acuerdo a lo que pensamos. Esto eventualmente se traduce en malestares como irritabilidad y fastidio. La irracionalidad sigue a estos últimos. Con hastíos de este nivel empezamos a recluirnos a un espacio donde sí somos felices: nuestras propias ideas. Y enclaustrados en este espacio empezamos a negar nociones y opiniones distintas a las nuestras.

 

 

Creer lo que se dice

Somos lo que pensamos de nosotros. Esto es inevitable. Seremos tan felices como nuestra opinión de nosotros mismos nos lo permita.

 

Por esta razón, no solo debemos tener precaución y cuidado con aquello que nos decimos. Palabras negativas como fracaso, depresivo, malo e insultos más elevados son palabras que muchas veces usamos sin una intención real para describirnos.

 

El problema es que, una vez pronunciada o pensada, la palabra se vuelve real y empezamos a creerla y a crearla.

 

 

¿Cómo evitar esta situación?

Es evidente que el objetivo de toda persona es ser feliz. Entonces, para quienes ya se consideran felices, piensen y repítanse con frecuencia: Soy feliz. Soy feliz. Soy feliz.

 

Para quienes planean serlo: Lo haré para ser feliz. Lo haré para ser feliz. Lo haré para ser feliz.

 

Recuerden, siempre que sean pronunciadas con honestidad, las palabras pueden transformar nuestro día.

 

 

Bien de Salud les proporciona a continuación una lista de palabras que se pueden usar a diario para comunicar felicidad y motivarlos a obtenerla:

 

- Todo está bien

 

- Estoy alegre

 

- Es un día fabuloso

 

- Me siento tranquilo

 

- Muchas gracias

 

- Me siento descansado

 

- Estoy en paz

 

- Por favor

 

- Siento mucho amor

 

- Me siento amado

 

- Tengo ideas geniales

 

- Soy una persona afortunada

 

- Me siento bendecido

 

- Soy feliz

 

- Tengo una familia maravillosa

 

- Estoy bien de salud

 

- Aprecio cada día

 

- Me siento agradecido

 

 

Estas palabras pueden pronunciarse con otras personas o de manera individual. Lo más importante es reconocer su utilidad, pues pueden transformar una realidad gris y turbia en un presente de gratitud, fortuna y felicidad.

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