RECOGIENDO SUS FRUTOS

Mente

Y con la voz potente como un vendaval, decía:

 

¡Ah de aquellos que solo piensan para ellos con pensamientos de egoísmo, porque nunca serán felices ni harán felices a los que los rodean!

 

¡Ah de aquellos que olvidándose de «sí mismo» atiendan más la lengua de los demás y sus maledicencias, porque no tendrán hora en el día en que su pecho esté tranquilo!

 

¡Ah de aquellos que ven la cojera de su compañero de camino, y la critican a viva voz y no comprenden que su lengua está podrida, porque aquello que ven son «ellos mismos» y nunca podrán encontrar su purificación porque creen que ya son puros!

 

¡Ah de aquellos que cuando abren la boca es para sembrar separación bien entre dos hermanos, entre región y región o entre nación y nación, porque muestran qué pequeño es su espíritu y qué niña es su mente, y no saben lo que es ser «ciudadanos del mundo» e hijos conscientes de la humanidad!

 

¡Ah de aquellos que levantan a unos contra otros en el nombre de Dios, o del honor o de la fama; más les valiese no haber nacido, porque sus propias conciencias harán que huyan del amor y no lo comprendan ni lo sientan en toda su plenitud!

 

¡Ah de aquellos que mintiendo se levantan sobre sus hermanos los hombres, porque cuanto suban será para su caída!

 

¡Ah de aquellos que miran con una cara y piensan con otra, porque nunca conocerán la sinceridad ni sabrán la naturalidad que guarda la vida para sus hijos que conservan la inocencia!

 

¡Ah de aquellos que se quejan del papel que les ha dado la vida y todos los días y las noches de su existencia piden al cielo el papel de su vecino, porque no conocen la vida e ignoran sus leyes y nunca llegarán a trascenderse, porque todo papel tiene su parte mala y su parte buena y cada espíritu ha de hacer muchos papeles si quiere aprender en la Escuela del Mundo!

 

¡Ah de aquellos que defienden un ideal hasta matar, si es necesario, a un hermano que defiende otro ideal, porque no comprenden que el mayor ideal de todo ser humano es respetar la vida de sus semejantes, y a él se debe inclinar cualquier otro ideal. Ni comprenden el dicho: «Si quieres preservar tu vida, no mates nada», porque lo que sembrasteis antes de este tiempo sembrado está y ahora estáis recogiendo sus frutos; pero lo que sembréis en este tiempo aún estáis en él para poderlo madurar!

 

 

 

Cayetano Arroyo

Fuente: Diálogos con Abul Beka

(Editorial Sirio)

 

 

09/02/2021

 

 

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