Síndrome de Diógenes

Mente

 

 

 

Aqueja principalmente a los ancianos que viven solos, y se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos; también descuidan su higiene personal y su alimentación.

 

Este síndrome también puede ser producto de un problema psiquiátrico que lo desencadena como por ejemplo una depresión severa o la demencia. Por eso es muy importante establecer un diagnóstico claro para tratar los trastornos relacionados en caso de que existan, ya que éstos sustentan al síndrome. 

A pesar de que acumulan desperdicios y suciedad, estos objetos tienen “algún sentido” para la persona que los atesora, tal es así, que a veces los tiene ordenados y clasificados, mientras que, en otros casos, solo se trata de satisfacer un deseo de apego mal dirigido.

 

¿Qué es el síndrome de Diógenes?

Es un desorden conductual caracterizado por una extrema apatía, acompañado de una fuerte sensación de miseria y desgano hacia cualquier actividad de tipo social.

 

 

 

Si el síndrome no se trata adecuadamente (o si se le permite desarrollarse por un largo período de tiempo) la persona puede generar un cuadro de catatonia, un síndrome psicomotor y desorden neurológico que se caracteriza por alteraciones en la conciencia. Las personas que sufren de catatonia pueden presentar funciones motoras anormales y, posteriormente, desarrollar cuadros de esquizofrenia.

 

¿Cuándo se descubrió esta enfermedad?

El síndrome de Diógenes fue reconocido por primera vez en el año 1966. Se le llamó de esa manera a partir del filósofo de la Antigua Grecia, Diógenes de Sinope, quien llevó una vida de ermitaño, excluido de la sociedad y rechazando constantemente las tendencias materialistas.

 

¿Qué características tienen las personas que sufren este desorden?

La lista de las características más comunes es la siguiente:

 

- Apatía

 

- Fuerte sensación de perturbación

 

- Rechazo al contacto social y a cualquier forma de ayuda exterior

 

- Sentimiento de miseria en el hogar

 

- Rigidez de pensamiento autoalimentado con el que la persona justificará cualquier acción

 

- Negligencia hacia su propia vida y cualquier aspecto personal

 

- Desilusión y escasos deseos de participar en actividades sociales

 

- Actitudes defensivas y posesivas

 

- Incapacidad para tomar decisiones lúcidas y de manera rápida (esto ocurre porque el síndrome daña el área frontal del cerebro).

 

 

¿Cómo se produce el síndrome de Diógenes?

En la mayoría de casos se produce por una gran carga de estrés. El cuerpo reacciona de manera negativa ante este estado emocional y eventualmente se produce un cuadro psicológico que acompaña al síndrome como una fuerte depresión o demencia.

 

Hasta la fecha no se ha determinado cuánto tiempo puede tardar en manifestarse; sin embargo, en las últimas décadas se ha confirmado que se presenta en un alto porcentaje de adultos mayores.

 

En muchos casos se ha determinado que el desorden puede gestarse en personas adultas que viven en condiciones de pobreza. Un estilo de vida caracterizado por problemas sociales y escasos recursos para subsistir puede generar un severo cuadro de estrés en las personas mayores. Sin embargo, también puede presentarse en personas con solidez económica, pero que “creen” que no tienen suficiente dinero para vivir dignamente y “guardan” su dinero en vez de usarlo para mejorar su calidad de vida. Pero una de las causas principales que puede desencadenar este síndrome es el abandono.

 

En algunos casos las carencias económicas pueden alentar este comportamiento, pero no es un factor clave, pues existen muchos casos de personas de alto nivel socioeconómico y con carreras profesionales brillantes que lo padecen. Definitivamente, la soledad es el factor principal que desencadena este trastorno.

 

En la publicación “Psychiatric Emergencies in Family Practice” (“Emergencias psiquiátricas en la práctica familiar”), editado por J. Pollitt, se destaca que en los adultos mayores que gozan de un entorno económico estable y que cuentan con la compañía constante de sus familiares y/o amigos, se reducen las posibilidades de desarrollar el desorden.

 

¿Cómo se puede intervenir en este tipo de desorden?

Si bien actualmente el síndrome no tiene cura, existen varias maneras para controlarlo y manejarlo de forma eficiente:

 

- Es indispensable un diagnóstico para saber cuál es la patología de base que genera este comportamiento, por lo cual se debe consultar con un médico geriatra y seguir sus instrucciones. En algunos casos, el médico puede recomendar su ingreso a una clínica, hospital o a una unidad geriátrica.

 

- En algunos casos es preciso tratar la patología psiquiátrica asociada (depresión, delirios crónicos, etc.).

 

-  Se deben adoptar las medidas de protección social pertinentes, evitando el regreso del enfermo a sus condiciones previas de vida.

 

-  Si no es posible ubicar al paciente en una institución social, es preciso hacer un seguimiento constante en su domicilio para mejorar la convivencia familiar y una labor coordinada con los servicios sanitarios (psicólogo, médico, enfermero y terapeuta ocupacional) y sociales (trabajador social).

 

-  A fin de evitar la falta de contacto social y, con ello, que la enfermedad se agrave, se sugiere a los familiares de la persona diagnosticada que la visiten constantemente.

 

En su publicación “Severe Domestic Squalor” (“Miseria doméstica severa”), el profesor e investigador John Snowdon de la Universidad de Sídney nos recuerda la importancia de participar y contribuir a mejorar la vida cotidiana de nuestros familiares adultos.

 

Hay que tener en cuenta que es difícil lidiar con pacientes que presentan este tipo de enfermedad, pues la mayoría tiende a negar las condiciones en las que se encuentran. Sin embargo, se deben realizar todos los esfuerzos para que estos pacientes reciban una terapia, de modo que tomen conciencia de su trastorno y entiendan la importancia de tener orden, higiene personal adecuada y un entorno libre de basura que los libre de enfermedades tanto a ellos mismos como a su familia y vecinos.

 

Finalmente, si el síndrome ya ha sido diagnosticado, lo más recomendable es procurar que las personas afectadas obtengan la mejor calidad de vida posible. Ello significa un compromiso de los familiares para que los pacientes no se sientan inútiles, olvidados y, naturalmente, enfermos.

 

 

 

 

 

SI TENEMOS POSIBILIDADES DE FACILITARLE LA VIDA A UNA PERSONA ADULTA CON SÍNDROME DE DIÓGENES ES NECESARIO QUE LO HAGAMOS. NUESTRA AYUDA, QUE DEBE INCLUIR GRANDES DOSIS DE AFECTO, TOLERANCIA, DIALOGO Y CONSIDERACIÓN SERÁ, FINALMENTE, EL MEJOR TRATAMIENTO QUE LE PODEMOS BRINDAR A ALGUIEN QUE PADECE ESTE DESORDEN.

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