UNA NAVIDAD DIFERENTE

Mente

 

 

Desde este aspecto, el acto navideño adquiere una mayor responsabilidad para cada persona. Después de todo, la Navidad es una celebración realizada en familia y requiere de nuestra consagración y dedicación hacia las demás personas.

 

Pero si consideramos a la Navidad como un evento de celebración social, también podemos permitirnos incrementar el número de integrantes en nuestra familia.

 

Todas aquellas personas que amamos son un núcleo sustancial para nuestro gozo navideño. Pero no debemos olvidar a todos aquellos que requieren nuestro amor, cariño, consideración y empatía para alegrar aún más sus espíritus navideños.

 

A continuación, Bien de Salud se enfoca en el rol individual que cada persona puede asumir para convertir la Navidad de los demás en una experiencia especial.

 

 

EL BIEN DE LA SOCIEDAD

 

Las posibilidades de los actos

Ciertamente existe una diferencia entre las posibilidades que tiene cada persona para contribuir con las navidades ajenas.

 

Pero en esta parte no es nuestro interés resaltar un acto más que otro. Por el contrario, ofrecemos dos rutas particulares para participar de una Navidad más comunitaria y social.

 

 

La contribución en organismos sociales

Muchos organismos de ayuda social se centran en acciones comunitarias para ofrecer a las personas de recursos más escasos una experiencia navideña de alegría y consideración.

 

En el estado de California de los Estados Unidos, por ejemplo, existen distintas ONG que recorren los vecindarios de San José para recolectar donaciones, entre estas, prendas y alimentos.

 

Asimismo, los países más desarrollados cuentan con sistemas de recolección y donaciones, sobre todo, de prendas de vestir. Las demandas para donar, sin embargo, se elevan durante los meses previos a diciembre.

 

Otras personas prefieren formar, junto a un grupo de personas cercanas e íntimas, sus propios organismos para realizar pequeñas donaciones en vecindarios y, si el tiempo se lo permite, en ciudades cercanas.

 

 

Comunidades en la red

Existen servicios en las web diseñados exclusivamente para anunciar donaciones futuras para Navidad, y mantener a las personas al tanto respecto de una mayor necesidad de prendas y alimentos.

 

Pero además de estos servicios, el presente nos proporciona a todos herramientas de comunicación y conexión. Con estas últimas, solo basta mantenerse informado acerca de donaciones y eventos comunitarios cercanos para finalmente comunicarlos a través de distintas redes sociales.

 

No esperemos a que los mensajes nos lleguen si las herramientas para informar se encuentran a nuestra disposición.

 

Otros actos posibles

Si no pertenecemos particularmente a un sistema de ayuda comunitaria o a un organismo social, no significa que nos encontremos incapacitados de contribuir y participar en la vida personas que necesitan nuestra ayuda.

 

 

Uniones comunitarias

En países como el Perú, las uniones comunitarias son una manera perfecta de involucrarse con los demás en la posibilidad del acto social.

 

En nuestro país es bastante común fomentar la recolección de prendas y alimentos, así como organizar visitas hogareñas para lecturas e interpretaciones de las páginas de la Biblia.

 

El día de Navidad, además, muchas personas se reúnen y ofrecen información respecto a la importancia de la Navidad como fecha conmemorativa del nacimiento del niño Jesús.

 

 

Las misas de la Iglesia

Es cierto que durante la víspera navideña la gran mayoría se encuentra disfrutando de una deliciosa cena con su familia. Este escenario es, acaso, el más común a nivel internacional.

 

Pero también es un hecho común que muchas personas no tengan la oportunidad de pasar esa única noche especial acompañadas de familiares o amigos.

 

Ciertamente, una de las mejores experiencias es visitar una iglesia cercana durante la víspera de Navidad. Es sorprendente descubrir cómo un espacio de mármoles, madera y vidrios se convierte en un hogar para los que no tienen uno propio. Muchas personas sí tienen un pequeño espacio para pasar la noche, mas esto no significa que un cuarto diminuto o un espacio compartido se sientan como un hogar.

 

Un hogar es precisamente dónde nos sentimos amados y apreciados. Para muchas personas este hogar es la iglesia, sobre todo, durante nochebuena. Es cierto que la práctica religiosa no siempre se manifiesta a través del dogma eclesiástico, pero la iglesia es el espacio donde algunos, si no muchos, pueden ingresar sin necesidad de pedir permiso y tomar asiento lejos del frío y de la completa soledad durante la Navidad.

 

Los invitamos a pasar por una iglesia en la víspera navideña. Acaso no se intercambien palabras, pero el compañerismo se siente y muchas veces el discurso es innecesario para transmitir emociones de afecto.

 

 

El acto del discurso, hablar, preguntar y considerar

Si bien el silencio transmite muchos sentimientos positivos en la iglesia, no suele hacerlo en las calles, avenidas y vecindarios.

 

Un malestar característico de nuestro presente es el de la indiferencia. La ausencia de las palabras, de las respuestas y de las preguntas es un acto de alejamiento realizado por nosotros hacia los demás.

 

Atrevámonos a pronunciar un “feliz Navidad”, “que Dios lo bendiga”, “felices fiestas”, entre otros. Y si vamos a pronunciar estas palabras en unidad, hagámoslo con sinceridad y un cariño genuino para el receptor.

 

 

La Navidad de todos los días

Finalmente, en Bien de Salud nos interesa que estos actos afectivos no se limiten a las fechas de la Navidad. Cada día del año puede ser el mejor momento para contribuir a nuestra sociedad, participar de la vida de los demás y enriquecer un día común para personas ajenas a nosotros. Todos los días pueden ser una Navidad especial.

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