EL ALIMENTO, UNA CARTA DE AMOR DEL CREADOR

Nutrición
Omraam Mikhaël Aïvanhov
Maestro de la Fraternidad Blanca Universal

FRANCIA

 

 

La nutrición es una carta de amor enviada por el Creador que es necesario descifrar.

 

La nutrición es la carta de amor más poderosa, la más elocuente, puesto que ella nos dice: “Se les ama, se les da la vida, la fuerza…” La mayor parte del tiempo los seres humanos lo tragan todo sin haber descifrado nada de esta carta en la cual el Señor también escribió: “Hijo mío, quiero que llegues a ser perfecto, que seas como esa fruta sabrosa. Por el momento eres áspero, ácido, duro, no estás todavía preparado para ser saboreado; por lo tanto, debes instruirte. Mira esta fruta: si ha llegado a la madurez es porque ha estado expuesta al sol. También tú debes exponerte al sol, al sol espiritual; él se encargará de transformar en ti todo lo que hay de ácido, de indigesto y también te proveerá de hermosos colores”. Esto es lo que nos dice el Señor a través de los alimentos. Pero los seres humanos todavía no lo han comprendido.

 

Mientras comemos, la comida nos habla porque los alimentos son luz condensada, sonidos condensados. Si tienen siempre el pensamiento ocupado en otra parte, no podrán oír esta “voz” de la luz. La luz no está separada del sonido; la luz canta, la luz es una música. Es necesario llegar a oír la música de la luz; esta música habla, canta, es el Verbo Divino.

 

También se puede decir que el alimento es una especie de radiestesia. Cada ser, cada objeto, emite unas radiaciones particulares, y el radiestesista es aquel que sabe captar estas radiaciones e interpretarlas. Ahora bien, el alimento ha recibido radiaciones de todo el cosmos: del sol, las estrellas, y los cuatro elementos han dejado sobre él huellas invisibles pero reales; lo han impregnado con toda clase de partículas, de fuerzas y de energías. Incluso registró las huellas del paso de los seres humanos que anduvieron y que laboraron en los campos, junto a él. Por lo tanto, puede contarles su historia, hablarles del sol, de las estrellas, de los ángeles, del Creador, revelarles qué entidades se ocuparon día y noche de infundirle tal o cual propiedad para ser útil a los humanos, a los hijos de Dios.

 

Al igual que los animales, todas las personas inconscientes llegan a subsistir gracias a la comida, eso es evidente, pero ésta no les hace crecer espiritualmente, solo sienten un bienestar físico.

 

Cuando se trata de recibir las partículas alimenticias más sutiles hay que estar consciente, despierto, lleno de amor. Entonces el organismo entero está dispuesto a recibirlas de una manera tan perfecta, que el alimento, a su vez, se siente emocionado por ello y vierte sus riquezas escondidas. Si saben acoger a alguien con mucho amor, se abre y les da todo; si lo reciben mal, se cierra. Expongan una flor a la luz, al calor, y se abre, da su perfume; si la dejan en el frío, en la oscuridad, se cerrará. Los alimentos también se abren o se cierran según nuestra actitud, y cuando se abren nos ofrecen sus energías más puras y divinas.

 

 

Extraído del libro “El yoga de la nutrición”

Autor: Omraam Mikhaël Aïvanhov

Editado por Bien de Salud

con la autorización de Editorial Prosveta www.prosveta.com

FRANCIA

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