GESTACIÓN Y DIETA VEGETARIANA

Nutrición

 

 

 

 

Dr. Pablo Saz Peiró

Doctor en Medicina y Cirugía

Médico Naturista

ESPAÑA

 

Durante la gestación, van suceder una serie de cambios en los que toda la naturaleza se pone de acuerdo para favorecer el estado de la madre y del niño. Elegir una buena alimentación ayudará a este proceso.

 

En esta alimentación puede haber grandes cambios a veces en la cantidad y, dependiendo del apetito y del ejercicio físico de la madre y sobre todo a partir del tercer mes, se producirá un aumento de peso como consecuencia de la cantidad de nutrientes. Las necesidades de nutrientes van a aumentar un 10 por ciento en proteínas, grasas e hidratos de carbono, y casi un 50 por ciento de vitaminas, folatos, hierro y calcio. Esto va a estar perfectamente compensado con una dieta vegetariana con harinas integrales y libre de contaminantes y medicamentos.

 

En los estudios en los que se ha comparado madres vegetarianas y no vegetarianas, no se han hallado variaciones de peso de la madre y del niño.

 

Los alimentos ricos en calorías y nutrientes como las legumbres, soya, nueces, semillas, paltas, son ideales para la gestante, así como las verduras de hoja verde por su riqueza en folatos y minerales. Y, sobre todo, las frutas de todo tipo serán el alimento ideal. Su contenido de fibra puede dar saciedad, con lo cual, para aumentar las calorías y vitaminas, emplearemos frutos grasos (paltas, aceitunas) y zumos de fruta dulce.

 

 

Necesidades de nutrientes en mujeres embarazadas

 

Proteínas: su síntesis aumenta en la gestación para aumentar el volumen sanguíneo del útero y de las mamas, para producir proteínas fetales y placentarias. Hay debates sobre si las necesidades proteicas aumentan con el tiempo o son constantes. También se debate si la insuficiencia proteica puede ocasionar hipertensión y preclamsia, y si el exceso puede dar lugar al nacimiento de prematuros y muerte neonatal.

 

La dietas ovolactovegetarianas habitualmente aportan un 12-14 por ciento de proteínas y las veganas un 10-12 por ciento. En general las necesidades proteicas están bien cubiertas, excepto en aquellas mujeres vegetarianas que pasan hambre por circunstancias sociales en las cuales también resulta más económico y sencillo cubrir sus necesidades con una dieta vegetariana.

 

Hierro: durante la gestación el hierro se necesita para la fabricación de hemoglobina materna y fetal. Al final de la gestación el feto aumenta una cantidad extra de hierro de reserva en su hígado. Si el bebé nace prematuro habrá que pensar en mayores probabilidades de anemia.

 

 

Durante el embarazo la mujer ahorra el hierro que perdía en la menstruación y aumenta la capacidad de absorción. El hierro solo tiene que ser abundante en la dieta. Generalmente, se receta hierro en pastillas a toda embarazada. Pero esto se está cuestionando. Un estudio en mujeres ovolactovegetarianas que no tomaban suplementos de hierro demostró que su ingesta de hierro era 90 por ciento mayor que la recomendada.

 

Otro estudio demostró que la anemia en mujeres que no tomaban suplementos era muy rara. De hecho la incidencia de anemia aumenta cuando se usan suplementos, y aunque el déficit de hierro es común en gestantes, no parece que sea así en mujeres vegetarianas. Existen otros factores como el que la vitamina C y otros minerales ayudan a la absorción de hierro, así como saber que los alimentos vegetales ricos en hierro son suficientes para compensar el aumento de las necesidades.

 

Calcio: parece que hay un acuerdo universal sobre su necesidad, pero no hay ninguna evidencia de que la baja ingesta de calcio influya en la salud de la madre o del hijo (a).Tiene importancia cuando se ingieren grandes cantidades de proteínas que pueden fomentar la descalcificación ósea, algo que no sucede con la dieta vegetariana.

 

Tanto la dieta vegetariana como el embarazo favorecen la calcificación ósea y son una buena prevención para la osteoporosis de la menopausia.

 

Es importante recordar que la absorción de calcio procedente de algunas plantas es superior a la procedente de la leche.

 

Vitamina D: hoy en día sabemos que es posible cubrir las necesidades de esta vitamina en la exposición al sol, que se debe recomendar a la embarazada. También hay que decir que existen alimentos vegetales que la contienen como el plátano y la palta.

 

No es muy recomendable aumentar la cantidad de vitamina D a base de suplementos, porque su exceso puede ser tóxico y producir anormalidades en el feto.

 

Vitamina B12: los requerimientos del feto son muy pequeños, de 0,1 a 0,2 microgramos al día.

 

Distintos estudios en madres vegetarianas no han demostrado que haya carencia. La explicación se debe a:

 

* Se aprovecha mejor el factor intrínseco de Castle (una proteína que ayuda a los intestinos a absorber la vitamina B12 y que es producida por las células en el revestimiento del estómago) en estómagos que no digieren grandes cantidades de proteína animal.

 

* Esta vitamina es abundante en las bacterias, y los vegetarianos comen bacterias en los vegetales, sobre todo en los encurtidos.

 

* En el intestino existen bacterias productoras de vitamina B12.

 

* Muchos vegetarianos añaden a su dieta leche, huevos o yogur, con los que la vitamina B12 está bien suplida.

 

Zinc: su deficiencia puede estar asociada con bajo peso al nacer y retardo del crecimiento. Hay que tener cuidado con los suplementos de hierro y folatos, que pueden afectar negativamente a los niveles de Zinc.

 

No se ha observado deficiencia de Zinc en vegetarianos. La riqueza de semillas en la alimentación aporta niveles adecuados de Zinc.

 

Folatos: las necesidades antes y después de la concepción se duplican respecto a la mujer adulta. Las verduras, legumbres y frutos secos son buenas fuentes de folatos. No así las carnes ni pescados.

 

El folato puede estar bien cubierto en una alimentación vegetariana. Las mayores precauciones se deben tomar cuando se toman tóxicos o medicamentos que inhiben la absorción o la acción de los folatos: trimetoprim, triamtereno, carbamazepina, fenitoina, fenobarbital, primidona y algunos antiepilépticos. Su efecto antagonista es tan grande que no se atenúa utilizando más cantidad de ácido fólico, sencillamente hay que suprimirlos.

 

La falta o mala utilización de este ácido fólico dará lugar a malformaciones como espina bífida o fisura palatina, alteraciones cardiovasculares y defectos en vías urinarias, desprendimiento pre-maturo de placenta y parto prematuro.

 

Los suplementos dietéticos en el embarazo no deben estar indicados si hay una buena alimentación vegetariana, solo en casos excepcionales, como una alimentación deficiente o en mujeres fumadoras, bebedoras o consumidores de medicamentos o tóxicos que puedan inhibir vitaminas o minerales.

 

Alimentos y productos a evitar en el embarazo:

 

Carnes curadas

Diversas investigaciones muestran que la ingestión de carnes curadas durante el embarazo (jamón, embutidos, tocino, etc.), aumenta el riesgo de que el hijo sufra diversos tipos de tumores del sistema nervioso, como el cáncer cerebral.

 

Pruebas experimentales

Investigaciones realizadas en la Universidad del Sur de California, con animales de experimentación, han puesto de manifiesto que, al administrar nitrito sódico y otros precursores de las nitrosaminas a hembras gestantes, se produce una gran incidencia de tumores cerebrales en sus descendientes.

 

Pruebas estadísticas

Según el estudio citado en el párrafo anterior, el riesgo de que un niño presente cáncer cerebral es más del doble si su madre consumió carnes curadas durante el embarazo que si no lo hizo. Una ingesta elevada de vitaminas C y E, que se encuentran sobre todo en las frutas y frutos secos oleaginosos, protege parcialmente del efecto cancerígeno de las carnes curadas.

 

Otros estudios muestran que las mujeres embarazadas que ingieren uno o más hot dogs (perros calientes) o salchichas por semana, tienen un 230 por ciento más de riesgo de que sus hijos presenten tumores cerebrales que aquellas que no los consumen.

 

El efecto cancerígeno de los nitritos empleados en el curado y conservación de la carne es bien conocido. Lo que de algún modo sorprende es que pueda manifestarse también en la descendencia de las mujeres embarazadas que los ingieren.

 

Contaminación por pesticidas

Los pesticidas organoclorados como el DDT, los PCB (difenilos policiorados) y las dioxinas, que se encuentran en los alimentos contaminados, atraviesan la barrera placentaria y pasan de la madre al feto.

 

Los pesticidas resultan muy tóxicos para el nuevo ser puesto que producen, entre otros daños, alteraciones en el desarrollo cerebral. Dichas alteraciones se manifiestan durante la infancia como tras-tornos de la conducta y pérdida de memoria.

 

Las carnes, los pescados, los lácteos y las frutas de cultivos tratados son las principales fuentes alimentarias de pesticidas.

 

Drogas tóxicas

Las sustancias tóxicas que se hallan en las bebidas alcohólicas, en el tabaco, en los opiáceos, en la coca, en la marihuana o hachís, e incluso en el café, circulan por la sangre materna, atraviesan la placenta y alcanzan al feto.

 

El daño que le producen al hijo en formación se manifiesta ya en el momento del nacimiento con un menor peso y vitalidad, pero no acaba ahí, sino que sus secuelas persisten durante años.

 

La nicotina del tabaco y otras drogas también pasan a la leche, afectando negativamente al bebé.

 

El consumo de drogas tóxicas durante el embarazo y la lactancia puede ser considerado como una forma de maltrato a la infancia, y constituye una grave amenaza para la salud de los niños.

 

Aumentar el consumo de estos alimentos durante el embarazo:

 

Frutas

Las embarazadas deben aumentar el consumo de todas las frutas, especialmente de las siguientes:

 

* Las manzanas y las ciruelas: evitan el estreñimiento.

* La piña, entera o en jugo: ayuda a combatir la pirosis (ardor en la boca del estómago), típica del embarazo.

* Los cítricos: previenen los resfriados y aumentan la absorción de hierro.

* La uva y los higos: por su riqueza en hierro.

 

Hortalizas y verduras

Las verduras y hortalizas son básicas en el menú diario:

 

* Las ensaladas (bien lavadas): proporcionan fibra, minerales y vitaminas.

* Palta: por su riqueza en hierro y vitamina E.

* Espinacas: por su riqueza en provitamina A

* Col y coliflor: por su aporte de calcio.

 

 

Legumbres

Constituyen la mejor fuente de folatos y una de las mejores de hierro.

 

Es importante tener en cuenta que la realización del ayuno terapéutico antes del embarazo ayuda a eliminar tóxicos como dioxinas o inhibidores del ácido fólico, por lo que resulta ser un buen preventivo para evitar estas anomalías fetales.

 

En complicaciones de la gestación como diabetes o hipertensión, la dieta vegetariana puede actuar como preventiva o ser una indicación precisa en el momento para resolver el problema.

 

Durante las náuseas y los vómitos:

 

* Evitar tener el estómago vacío muchas horas.

* Los alimentos secos como galletas, pan o semillas suelen ser bien tolerados.

* Elegir alimentos sanos que sean bien tolerados. Dejar que la mujer se guíe por lo que le apetece.

* Evitar mezclar sólidos y líquidos.

 

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ARTÍCULO PUBLICADO EN LA EDICIÓN 28

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