MI AWKI

Nutrición

 

 

 

Lic. Ximena Chávez Alonso

Nutricionista Clínica Geriátrica

CNP 5738

PERÚ

 

 

 

 

El estrés es un trastorno cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Todos podemos sentir estrés a cualquier edad, desde los niños hasta los ancianos.

 

El estrés es un trastorno que afecta a la población mundial. Es la respuesta del cuerpo ante cualquier acontecimiento que considera como un desafío o demanda; proviene también de cualquier situación que hace que una persona se sienta incómoda, frustrada, furiosa o nerviosa. Puede generarse por una tensión física o psicológica y, como consecuencia, el cuerpo desencadena cambios físicos, biológicos y hormonales como respuesta a dicho estímulo.

 

La relación entre el estrés y la alimentación se vienen estudiando desde hace mucho tiempo. Este trastorno afecta de manera directa a la salud y contribuye, en la mayoría de los casos, a la aparición de conductas alimentarias inadecuadas. Este tipo de cambios en la alimentación puede afectar de manera nociva a la salud.

 

 

Y, ¿A los adultos mayores les afecta el estrés?

 

Es un error creer que los adultos mayores no sienten ningún tipo de estrés en su vida; la realidad es que ellos piensan en los problemas de cada uno de los miembros de su familia y los asumen como propios. Además, quieren intervenir y ayudar a solucionarlos. Ellos llevan la carga familiar en la mayoría de los casos. Muchos aun laboran y pueden sentir estrés laboral. Además, a pesar que envejecer es lo más hermoso que hay, no todos lo sienten de esa manera, hay personas que se ven afectadas al verse envejecidos y eso también puede generar estrés.

 

Algunas personas con estrés suelen ingerir principalmente alimentos con alto contenido de grasas, azúcares, sal y calorías, y esta situación puede conducirlos al sobrepeso, obesidad y/o a desarrollar enfermedades crónicas como hipertensión, aumento de los triglicéridos y colesterol, varios tipos de cáncer, diabetes, alteración del sueño, disfunción respiratoria, y muchas otras más.

 

En un estudio realizado en Finlandia se descubrió que las personas en situaciones de estrés generalmente consumen mayor cantidad de pizza, chocolates, salchichas, hamburguesas, café, y aumentan de peso.

 

En otro estudio realizado en Chile, descubrieron que la conexión entre el estrés y la alimentación no solo altera los hábitos alimenticios, sino que también altera el proceso metabólico nutricional que causa una mala digestión y una inadecuada metabolización de los alimentos, lo cual puede provocar trastornos que pueden volverse crónicos. En este estudio también se observó que el estrés aumenta la ansiedad, la cual tiene dos efectos; una mayor ingesta de comida o en algunos casos, una menor. En el mismo estudio detectaron que el estrés, el sedentarismo, la preocupación, la soledad, el abandono, y la pobreza, afectan el estilo de vida de un adulto mayor generando un desequilibrio nutricional.

 

El nivel de estrés definitivamente guarda relación con la ansiedad que en algunas personas genera aumento o disminución del apetito.

 

La ansiedad ya sea por aumento o disminución de la ingesta de comida es preocupante en la salud de los ancianos, debido a que si disminuyen el consumo de alimentos pueden afectar su salud muscular, lo que causa fragilidad y mayor riesgo de posibles caídas y fracturas. En el caso del aumento de consumo de alimentos, las consecuencias pueden ser la aparición de las enfermedades mencionadas líneas arriba.

 

Algunos alimentos y nutrientes específicos tienen un efecto positivo para incrementar el ánimo y disminuir la ansiedad. Una correcta alimentación ayuda a aumentar la tranquilidad y a disminuir los efectos nocivos del estrés en el organismo.

 

Por ejemplo, la serotonina es un neurotransmisor que se sintetiza a partir del triptófano que contienen los alimentos. La falta de serotonina se relaciona con la depresión, ansiedad, angustia y tristeza. Los alimentos ricos en triptófano actúan como antidepresivos naturales porque aumentan los niveles de serotonina. Estudios científicos han demostrado que el aumento de serotonina se relaciona con una sensación de bienestar, relajación, mayor autoestima y concentración.

 

Entre los alimentos ricos en triptófano, que aumentan los niveles de serotonina, se encuentran el tofu, soya, semillas de ajonjolí y de calabaza, chocolate negro, espirulina (alga), nueces, maní y mantequilla de maní. Sin embargo, para sintetizar la serotonina, el cuerpo necesita además de triptófano, ácidos grasos omega 3, magnesio y zinc. Por ello, los alimentos ricos en magnesio como los plátanos, las nueces, las legumbres, las verduras y el germen de trigo, influyen en el aumento de la serotonina.

 

Por otro lado, la vitamina C se encuentra en el camu camu, la naranja, mandarina, kiwi, fresas, lima, toronja. Esta vitamina ayuda a disminuir la producción de hormonas del estrés; además, aumenta la protección del sistema inmunitario ante cualquier enfermedad que pueda producirse por el estrés.

 

Los adultos mayores son un grupo poblacional con igual o mayor nivel de estrés que los otros grupos etarios. El estrés disminuye las defensas del cuerpo y, los ancianos, son más propensos a contraer una enfermedad si padecen de un nivel de estrés elevado.

 

Debemos tener cuidado y fomentar el consumo de una alimentación balanceada guiada por un nutricionista para que se base en los gustos, costumbres y necesidades del adulto mayor; y también incluir en su dieta alimentos que puedan contribuir a manejar el estrés.

 

 

 

Lic. Ximena Chávez Alonso

Nutricionista- CNP 5738

Creadora y editora de Mi Awki

Contacto: miawki.nutricion@gmail.com Facebook: Mi Awki

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