COMO ECONOMIZAR Y UTILIZAR LA ENERGÍA VITAL

Vitalidad

 

Cuando un ser humano ha tomado conocimiento de la fuerza vital que le anima, cuando sabe acumularla y desarrollarla, le falta todavía saber conservarla y utilizarla con la máxima eficacia. Por esto, es preciso saber que cada pensamiento, por pequeño o anodino que sea, y cada acción, requieren una cierta utilización de la energía. Es por lo que la dispersión mental debe ser juiciosamente combatida, así como las acciones vacías, acciones maquinales ejecutadas sin deseo real, sin necesidad verdadera, tan solo y únicamente para pasar el tiempo, fingir serenidad, aplomo u «ocuparse de algo».

 

Cuando se dispersa, la energía disminuye y pierde su fuerza en cantidad y calidad. Si por el contrario, aprendemos a dirigirla, a frenar el fluido de los pensamientos, a retener la imaginación, a controlar las emociones, a realizar algo con un fin bien determinado, se llega a obtener una concentración de la energía que le comunica toda su eficacia.

 

El clavo puede hundirse en la plancha cuanto más afilada esté su punta, es decir, cuando la fuerza (la energía) está más concentrada. En todas las cosas, para obtener la utilización más enérgica y eficaz de la fuerza vital, es conveniente aplicar al pie de la letra el principio Judo: «Concentrar en el momento de la acción toda la energía física y mental sobre un solo punto».

 

 

EL ANDAR DESCALZO

Los viejos textos chinos y japoneses mencionan el andar descalzo como ejercicio a practicar frecuentemente no solo para estar en forma, sino también para desarrollar la energía. Este entrenamiento, aunque insignificante en apariencia, produce excelentes resultados sobre los tonos nerviosos, y estamos generalmente lejos de suponer todo lo que, fisiológicamente hablando, puede ganarse estimulando las terminaciones nerviosas de las plantas de los pies.

 

El andar descalzo se practica al aire libre, en plena naturaleza, de preferencia por la mañana sobre la hierba aún húmeda del rocío, sobre las piedras mojadas, en los cauces de los pequeños torrentes de montaña, sobre la nieve fresca.

 

Está prescrito el ritmar esta marcha con los ejercicios de respiración profunda.

 

Después de la marcha, no secarse los pies, sino friccionarlos con las manos hasta que la piel esté seca, suave y caliente, habiendo adquirido una grata naturalidad.

 

La marcha con los pies descalzos restablece el contacto con la tierra de que el ser humano moderno se resguarda continuamente, con el calzado, las medias, los calcetines.

 

 

LA LIBRE CIRCULACIÓN DE LA ENERGÍA

La posición rigurosamente vertical de la columna vertebral es la llave que abre el paso a la libre circulación de la energía, permitiéndole seguir libremente el trayecto más directo de la parte más alta de la cabeza a la base de la columna vertebral.

 

Para estimular el sueño y la actividad de todos los centros nerviosos, es indispensable restablecer y asegurar dentro del organismo entero, y particularmente en la columna vertebral, la libre circulación de las corrientes vitales, de forma que todas las partes del cuerpo, desde los dedos de los pies hasta las orejas, estén íntimamente penetradas por la energía.

 

La médula espinal es el agente de transmisión de la energía en los dos sentidos, por lo que se recomienda estirarse todas las mañanas antes del baño diario y practicar los ejercicios » y, sobre todo por la noche, el siguiente ejercicio:

 

Extendido con el vientre plano sobre el suelo, la ropa suelta (cinturón y cuello desabrochado ), estirado lo más completamente posible... respirar por la nariz, de manera calmada y regular...Un ayudante, emplazándose a la cabeza del paciente, que tiene los dos brazos extendidos hacia adelante, lo sujeta por los puños y ejerce una especie de distensiones y de balanceos de intensidad progresiva, estirando fuertemente hacia atrás, luego hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia lo alto, por pequeñas tracciones repetidas, como para arrastrarlo sobre el tapiz, pero sin desplazarlo. De igual manera con las piernas, que deben estar bien ligadas al cuerpo, y no flojas y plegadas o duras y rígidas; las tracciones-extensiones se hacen sobre una y luego sobre la otra pierna; a continuación, sobre las dos simultáneamente.

 

Entonces se procede con la palma de la mano a un masaje concienzudo de los músculos situados de una a otra parte de la columna vertebral, desde la nuca hasta por debajo de los riñones; cuando los músculos estén suficientemente calientes y bien estirados, ejercer sobre cada vértebra, empezando por las cervicales, ligeras presiones con el dedo pulgar, con el puño cerrado, para poder llegar poco a poco hasta por debajo de la columna vertebral.

 

Durante cada presión, el aliento del ejecutante debe estar retenido; el del paciente, relajado. Repetir esta acción varias veces de arriba abajo, pero con una presión cada vez más enérgica del principio al fin progresivamente. El ayudante termina con algunas nuevas tracciones y extensiones de los brazos y de las piernas.

 

Con este ejercicio diario, todos los micro deslizantes vertebrales que se producen en el transcurso del día se reducen, y la energía puede circular libremente.

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