QUÉ ES UN ABSCESO Y CÓMO TRATARLO

Cuerpo

 

Un absceso es una acumulación amplia de pus, se puede localizar en el interior de una cavidad o separando un tejido de otro. El absceso es el término que se le da a la inflamación microbiana del tejido en el que se presenta.

 

Según el lugar donde aparecen se clasifican en superficiales, subcutáneos o profundos. Según la naturaleza del pus, se dividen en calientes o fríos.

 

Las causas de un absceso siempre se deben a una infección microbiana.

 

SÍNTOMAS

Si el absceso se sitúa debajo de la piel, el primer signo que se manifiesta es una ligera inflación que, generalmente, tiene una coloración rojiza en el lugar donde se produce. Al tocarla se siente un fuerte dolor. Poco después, aparece el pus como resultado de la lucha entre los microbios y el sistema inmunitario del organismo. En algunos casos se presenta con fiebre, malestar general, inapetencia y cefaleas.

 

Es importante señalar que un absceso puede presentarse en cualquier zona de cuerpo donde existan impurezas o se presente un ataque microbiano. Los más peligrosos son aquellos que afectan órganos como el hígado, riñón, cerebro, estomago, etc.

 

DIAGNÓSTICO

Se observa por la presencia de un acúmulo de pus localizado en alguna parte del organismo.

 

TRATAMIENTO

En el caso de un absceso subcutáneo, lo más importante es ayudar al organismo a que el pus salga a través de la piel; para ello, se aplicarán compresas calientes sobre la zona afectada. Son muy recomendables las compresas de manzanilla, como los baños de vapor locales.

 

Si el absceso se origina como consecuencia del padecimiento de alguna enfermedad, se debe aplicar la terapia indicada para la misma, con lo cual se conseguirá la desaparición del acúmulo de pus.

Si se ignora la causa que determina la presencia de un absceso, deben seguirse las indicaciones que se dan a continuación con el objetivo de curarlo de manera natural:

 

- Tomar un baño de sol por lo menos una vez al día.

 

- Colocar compresas o cataplasmas de fenogreco mesclado con una infusión de tomillo sobre la zona afectada, esto provocará la salida del pus a la superficie y su posterior expulsión a través de la piel.

 

- Cuando el absceso esté libre de pus, debe dejarse que la herida se cure por sí sola.

 

- Si el acúmulo de pus provoca dolores fuertes, se pueden combatir aplicando cataplasmas o compresas frías.

 

- Llevar una alimentación crudívora a base de ensaladas de apio, lechuga, zanahoria, cebolla, ajo, etc.; y frutas naturales como peras, manzana, sandía y zumos de limón y naranja, con el fin de ayudar al organismo en la eliminación de toxinas.

 

- Se deben evitar el café, el tabaco, el alcohol y las comidas fuertes como las carnes y los lácteos.

 

Si ninguno de estos métodos funciona, se debe acudir al médico quien recetará los antibióticos adecuados y, en caso de ser preciso, abrirá el absceso para que salga el pus y así evitar complicaciones mayores.

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