¿SON LOS HOMBRES MÁS FELICES QUE LAS MUJERES?

Mente

 

 

 

 

Para ello volvemos a formular la pregunta de manera más directa:

 

¿Son los hombres más felices que las mujeres? ¿O son las mujeres capaces de mayor felicidad que los hombres?

 

Bien de Salud no propone responder de manera absoluta estas interrogantes. Lo cierto es que existen incontables apreciaciones al respecto.

 

También es cierto, sin embargo, que desde un ángulo científico existen modos de aproximarnos más a una respuesta clara. Aunque nosotros preferimos señalar que en la materia de las emociones humanas, los factores son más extensos y no pueden analizarse únicamente con opiniones o estudios.

 

 

¿Qué motiva las emociones humanas?

En los últimos años, tanto el género femenino como el masculino se han visto sometidos a cuestiones de estereotipos.

 

Un estereotipo, en la actualidad, es una apreciación generalizada hacia una persona o grupo de personas que se concibe a partir de una o más personas relacionadas al sujeto en cuestión.

 

Si un hombre es abusivo, entonces lo más corriente es que al género masculino se le atribuyan factores de agresividad y falta de autocontrol.

 

Si una mujer tiene un episodio de explosión emocional, entonces se relaciona al género femenino con conductas erráticas y actitudes inestables.

 

Este es un error común en el que todas las personas incurren alguna vez, pero lo cierto es que aquello que puede motivar a una respuesta emocional o a una conducta determinada es una infinidad de eventos pasados y el modo en que las personas han decidido asimilarlos.

 

Es cierto que existen patrones de conducta entre hombres y mujeres, pero es un error atribuir estas tendencias a las reacciones de un género entero y someter al último a un juicio sin fundamento.

 

 

¿Qué similitudes existen para la felicidad de los hombres y las mujeres?

Un compendio de estudios al respecto desarrollado para motivar la felicidad entre parejas en Europa muestra que los siguientes objetivos contribuyen en la felicidad tanto del género masculino como del femenino:

 

 

- Estabilidad económica.

 

- Una vida sexual saludable.

 

- Buen estado físico, sobre todo en apariencia.

 

- Sentirse apreciado por amistades.

 

- Ejercer influencia y contribuir en la sociedad.

 

- Posesiones materiales específicas.

 

 

De estos resultados podemos observar un dato interesante. La mayoría de estas fuentes de felicidad escapan del control de las personas.

 

La estabilidad económica no depende enteramente de todos los ciudadanos a nivel mundial, porque generalmente se ven dificultados por impedimentos externos.

 

Una vida sexual saludable es un asunto que depende de gran manera en el conjunto y disposición de dos personas como pareja.

 

El buen estado físico puede verse afectado si se considera el estrés de la rutina diaria de labores. Y en el afán de realizar ejercicio excesivo podemos terminar extenuados.

 

Sentirnos apreciados por nuestras amistades depende mucho del nivel de cariño y estima que los demás tengan hacia nosotros.

 

La influencia que deseamos ser no siempre será apreciada e incluso requerida por los demás.

 

Las posesiones materiales como automóviles, viviendas lujosas y colecciones, entre otras, son una demostración de poder que únicamente sirve para buscar aprecio y aceptación.

 

Todo lo antes mencionado presenta una carencia importante: construir.

 

 

Los pasos de los géneros a construir

¿Queremos estabilidad económica? Pues salgamos y construyamos una plataforma a partir de la cual sea viable.

 

¿Queremos una vida sexual saludable? Entonces es momento de involucrarnos en nuestra relación y desplegar amor por la otra persona.

 

¿Queremos un buen estado físico a despecho de los días duros de labores? Es momento de organizarse y darse el espacio diario para estar saludable.

 

¿Queremos sentirnos apreciados por nuestras amistades, ejercer influencias en la sociedad y tener más posesiones?

 

Todo se puede construir y buscar. Y respecto a las posesiones, es importante darle énfasis necesario a nuestro interior para crecer por encima de las cosas materiales del mundo, que finalmente se terminan.

 

La felicidad no es distinta entre géneros. Tanto los hombres como las mujeres tienen metas similares para considerarse felices.

Lo más importante es, sin embargo, construir esa felicidad. Un matrimonio y una relación estable no se presentan con la voluntad de una sola persona, sino más bien con entendimiento mutuo, afecto, empatía y colaboración entre ambos.

 

¿Qué diferencias existen para la felicidad de los hombres y las mujeres?

Un artículo publicado en el Reino Unido sobre las diferencias cerebrales entre los hombres y las mujeres permite conocer con más facilidad qué hace felices a unos y a otros.

 

Las diferencias radican en los siguientes puntos:

 

- Las expresiones de cariño y aprecio provocan más felicidad en el género femenino que en el masculino.

 

- Las mujeres poseen más empatía y pueden ser felices en situaciones cotidianas. Mientras que los hombres suelen demostrar felicidad ante reconocimientos profesionales.

 

NOTA

Estas diferencias son de suma importancia pues intensifican las necesidades de ambos géneros como partes de un todo. El género masculino y femenino pueden presentar diferencias para ser felices, pero es indudable que alcanzan grandes niveles de felicidad juntos. En este sentido, ambos géneros son complementarios y necesarios el uno para el otro.

 

 

¿Qué podemos concluir?

Los estereotipos son apreciaciones ciegas e impiden apreciar los valores y particularidades de cada persona.

 

Los géneros no deben convertirse en justificación para describir a una persona en su totalidad.

 

Mientras que existen similitudes en las razones que hacen felices tanto a las mujeres como a los hombres, estas requieren de compromiso y una construcción mutua. Y es por esta razón que, a pesar de las diferencias, ambos géneros son complementarios y necesarios para la felicidad de los dos.

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