TU ALMA GEMELA

Mente

 

 

 

José Antonio García

Director y CEO de José Antonio SPA y José Antonio Escuela “Salud y Bienestar”

PERÚ

 

 

¿Sabes quién eres? En la medida que te conozcas, comprenderás mejor a tu prójimo. Dicen que todos tenemos un alma gemela, alguien especial que vibra igual a nosotros, o que nos complementa si nos falta algo para evolucionar. Este planeta se ha desarrollado a partir de la pro-creación. Somos auxiliares del creador, ayudamos a crear vida. Esto en realidad implica una gran responsabilidad.

 

Actualmente la vida en pareja se ha tornado difícil, pues cada día, en todo el mundo, los divorcios y las separaciones están a la orden. ¿Y por qué? Porque falta comunicación, tolerancia, existe exceso de apego y, a veces, todo lo contrario, cada uno necesita su propio espacio, aunque muchas veces eso significa en realidad: "déjame solo la mayor parte del tiempo". El resultado, morar en un lugar donde cada uno vive su propia vida; están en una casa juntos, pero no en un hogar.

 

Cuando una mujer decide traer un nuevo ser al mundo, asume un rol de co-creadora junto a la divinidad y que con orgullo tendrá que llevar a cuesta por nueve largos meses. En este contexto, es la futura o nuevamente mamá quien llevará la mayor labor; aquel sexo bendito que tiene el don desarrollado de la paciencia, la intuición y el sacrificio. Por otro lado, la supuesta alma gemela, o sea el hombre, deberá asumir responsabilidades, complementar y satisfacer en todo momento las necesidades de la gestante para ir formando un nuevo ser que empieza a crecer con luz propia y al cual no se debe perturbar. Los niños sienten todo lo que sucede a su alrededor; tal vez todavía no estén fuera del vientre, pero ellos ya empiezan a impregnarse de lo que vive la madre, ella es la transmisora del mundo exterior. Por eso, los niños de hoy nacen con habilidades múltiples y con una súper sensibilidad impresionante que los educadores y muchos padres inexpertos no pueden comprender. No hay duda que son otros tiempos. Estamos en pleno desarrollo de la era espacial. Entonces detengámonos entre espacio y espacio, y meditemos ahí, en esa unidad, tal como dice este bello mensaje de amor:

 

"Que nuestros pies vayan juntos, que nuestras manos recojan unidas, que nuestros corazones latan al unísono, que nuestro interior sienta lo mismo, que el pensamiento de nuestras mentes sea uno, que nuestros oídos escuchen juntos el silencio, que nuestras miradas se compenetren profundamente fundiéndose la una en la otra y que nuestros labios supliquen juntos al Eterno Padre para alcanzar misericordia".

 

Si queremos un mundo de paz, armonía y satisfacción, debemos reflexionar en que todos somos imprescindibles y necesarios. Un pensamiento diferente al de esta ¡moderna y “evolucionada” sociedad!

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