EL CAMINO HACIA MIS SUEÑOS

Mente

 

Ximena Villanueva Moreno

Abogada de profesión.

Yoga Siromani por The International Sivananda Yoga Vedanta Center – Headquarters Sivananda Ashram Yoga Camp - Nassau Bahamas

Creadora de Yoguibabe

PERÚ

 

 

 

Empecé a practicar yoga en el 2014. Acababa de regresar de culminar una maestría en asesoría jurídica de empresas en España y al regresar al Perú no me sentía en mi mejor momento. Tenía todo lo que necesitaba para ser feliz, pero sentía un vacío profundo que me impedía valorar todas las cosas lindas que me rodeaban.

 

Un día vi un anuncio de un estudio de yoga que se llama Puro Hot Yoga. Acababa de abrir y por suerte quedaba cerca de mi casa, así que me di una vuelta y fui a una clase de prueba. Desde el primer día me enganché, me empecé a conectar conmigo nuevamente y poco a poco ese vacío se fue desvaneciendo y la felicidad empezó a nacer desde mi interior junto con mi creatividad que había estado apagada por algún tiempo.

 

La práctica de calentar el cuerpo con las asanas para calmar la mente y lograr una conexión espiritual me ayudó a balancear muchos aspectos de mi vida y poco a poco algo cambio en mí. Solo pensaba en salir de la oficina para ir a mi clase de yoga y un día no quise volver más a sentarme en mi escritorio a esperar a que acabaran las interminables horas de labores para volver a mi mat. En ese momento ya había ahorrado lo suficiente como para distanciarme un tiempo de mi profesión de abogada y así poder profundizar un poco más en el yoga. Renuncié a mi empleo con mucha pena por mis jefes y compañeros a quienes admiro y quiero mucho, pero con mucha ilusión por el nuevo camino que estaba por emprender. A los dos meses me encontraba en un Ashram en Nassau Bahamas, haciendo un profesorado de Sivananda Yoga.

 

Sivananda Yoga es un enfoque clásico y holístico del Hatha yoga que estira y tonifica grupos musculares y está diseñado para ayudar a que el cuerpo, mente y espíritu se mantengan en un estado natural de salud. Nunca lo había practicado antes por lo que experimentarlo por primera vez en un ambiente alejado y sin conocer a nadie hizo que la experiencia fuera aún más emocionante.

 

 

El profesorado era un curso intensivo de 200 horas y ha sido uno de los retos más importantes que he logrado en mi vida. En Bahamas no todo era color de rosa. Todos los días nos despertaban a las 5:00 am para que nos aseáramos y luego nos poníamos el uniforme para iniciar la meditación a las 6:00 am, seguía una clase de yoga para después encontrarnos con nuestros maestros y tomar clases de filosofía, anatomía, análisis del Bhagavad Gita, cantos de mantras y kirtans, karma yoga, talleres de enseñanza de yoga, y finalmente cerrábamos el día con una meditación hasta las 10:00 pm; luego hacíamos las tareas que debíamos entregar al día siguiente, y al amanecer empezábamos todo nuevamente (por un mes completo), solo contábamos con una tarde libre a la semana.

 

Podíamos comer solo 2 veces al día una dieta sattvica (vegana) basada en verduras, frutas y legumbres. Si bien al comienzo sentí el choque y las ansias de comer carne, a los pocos días mi cuerpo se acomodó y me sentía perfecta, con energía para hacer todo, mi concentración mejoró, y mi cuerpo y mi mente estaban más ligeros; la comida era deliciosa y por primera vez sentí que no necesitaba nada más que lo que tenía puesto y el alimento que recibía para vivir feliz y contenta.

 

Toda esa disciplina, las lluvias caribeñas que inundaban mi carpa casi todos los días y las tareas y exámenes finales hicieron de esa experiencia una de las más retadoras y también más gratificantes de mi vida, por eso la recordaré por siempre, así como a las amistades que hice durante mi estadía y que estoy segura durarán para toda la vida.

 

Regresé a Lima y empecé a dictar talleres de Sivanandan yoga, y paralelamente decidí de empezar con un emprendimiento lindo, mi marca de ropa de yoga: “YOGUIBABE” que surgió de mi propia necesidad de usar ropa de yoga que fuera cómoda, pero con diseños y modelos inspiradores que ayuden a conectar con la practica dentro y fuera del mat. No encontraba alternativas a un precio justo que me convengan y usaba las marcas de ropa de deporte conocidas que me parecen un poco caras y que siento que están un poco más enfocadas al mundo fitness y no tanto a una práctica más espiritual y de conexión.

 

 

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Así poco a poco y con mucho esfuerzo pero con las mejores vibras fui creando YOGUIBABE, que aún está en proceso de implementación pero que ya tienen algunos seguidores fieles. Tenemos, leggings, bralettes, tops y poco a poco tendremos nuevas sorpresas. Con todas nuestras prendas nos enfocamos en lograr la perfección en piezas hermosas, originales y funcionales, impregnadas del misticismo y espiritualidad que el yoga ofrece y que permiten llevar la conciencia de la práctica en el mat durante todo el día.

 

Además, YOGUIBABE ofrece la talla junior para fomentar la participación de los más chiquitos en la práctica del yoga, por lo que algunos de nuestros diseños están inspirados en elementos místicos y de fantasía que las yoguis pueden compartir con los chiquitines de su vida para fortalecer sus lazos emocionales y enseñarles a descubrirse a ellos mismos, su cuerpo y emociones, y el mundo que los rodea.

 

Permanezco en un viaje infinito de superación continua, atenta a mi intuición, persiguiendo mis sueños y aunque no sé a dónde me llevara el destino, tengo la certeza absoluta de que el universo tiene un plan maravilloso para cada uno de nosotros.

 

 

 

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