LOS CELOS, ¿SON NORMALES O PATOLÓGICOS?

Mente

 

 

Raúl y Sonia son enamorados, tienen ya un año de relación, se conocieron por un amigo en común y la química entre ellos fue prácticamente inmediata. En un inicio todo iba de maravilla, empezaron a salir, fueron conociéndose cada vez más y parecía que estaban destinados a estar juntos. Luego de un par de meses iniciaron formalmente una relación de pareja. Conforme fue avanzando el tiempo, Raúl mostraba mayor incomodidad ante las salidas de Sonia; si ella iba a bailar con sus amigas, él la llamaba constantemente para saber qué estaba haciendo o si seguían en el mismo lugar. Si la llama un amigo, la mira mal y deja de hablarle por un rato, le reclama que le da mayor atención a esa otra persona y le grita cosas ofensivas. Ella ya no sabe qué hacer, se siente agotada, cada vez que intenta demostrar que no hay razón real para desconfiar, las cosas empeoran, muchas veces opta por no salir y aislarse con tal de no complicar más la situación. Sin embargo, piensa seriamente si es que puede seguir manteniendo una dinámica tan desgastante.

 

Lo antes descrito es una relación de pareja que ha sido invadida por los celos, particularmente por parte del hombre, él tiene una conducta muy controladora hacia su enamorada. Sus celos son tan grandes que llega a desesperarse y ofenderla. Evidentemente, este es un caso en el que el problema está llegando a proporciones muy peligrosas, no necesariamente se tiene que llegar a ese extremo, pero de todas maneras surge una duda: ¿Qué tan “normales” son los celos? ¿Hasta qué punto pueden ser nocivos cuando se quiere llevar una relación sana?

 

 

¿QUÉ SON LOS CELOS?

Sabemos que es una de las emociones más frecuentes que tenemos los seres humanos, ya que vivimos permanentemente en relación con otros. Las personas no sólo sienten celos con respecto a las parejas, también se da con los padres, amistades, entre hermanos, etc. Hagamos una pequeña revisión sobre lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española con respecto a este tema, y veamos si nos permite darnos una idea más amplia.

 

* Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona.

* Recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda, llegue a ser alcanzado por otro.

* Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra.

 

Estas definiciones dejan en claro que los celos siempre estarán relacionados a alguien externo hacia quien tengo cariño, y que este sentimiento es recíproco. Dan a entender también que existe temor o sospecha de que lo que esa persona me brinda pueda ser re direccionado hacia alguien más; en consecuencia uno perdería a ese sujeto amado.

 

Es prácticamente imposible decir que existe alguien que no sienta celos, esa inquietud puede surgir en cualquier momento y es natural que suceda; incluso, hay quienes dicen que es una demostración de cariño y preocupación real, que puede darle a la relación de pareja cierto toque de “romanticismo”. Es posible que todo lo que se ha mencionado sea cierto, hay personas que gustan ser celados por su pareja, esto no significa, sin embargo, que dejemos de poner límites claros, ya que hay momentos, como en el caso de Raúl y Sonia, en los que la situación puede salirse de los límites “normales”.

 

Existen personas que llegan a desarrollar celos excesivos, los que llevan a tener conductas muy controladoras y un pensamiento que roza la paranoia. Este tipo de interpretación de las situaciones es altamente riesgoso para el mantenimiento de una relación saludable, esa dinámica es agotadora y tiende, por lo general, al aniquilamiento de todo sentimiento recíproco que existió alguna vez.

 

 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?

La causa más ampliamente reconocida es la inseguridad. Esto se da simplemente porque esa otra persona es independiente de uno mismo, toma sus propias decisiones y tiene sus preferencias. No hay forma de poder controlar esta realidad, por lo tanto genera -evidentemente- incertidumbre. Este es el origen de los celos que pueden considerarse “normales”.

 

Cuando hablamos de celos que se salen de los límites normales, podemos identificar una gran causa fundamental: la baja autoestima.

 

 

Un individuo con baja autoestima tiene una imagen muy pobre de sí mismo, lo cual genera dos posibilidades:

 

1. Al tener una auto-valoración muy disminuida, sentiré que cualquier persona es mejor que yo. Esto se traduce en una idea: “como mi pareja puede encontrar a alguien que valga más que yo, en cualquier momento puede irse con esa persona fácilmente”. La respuesta natural a este pensamiento será una conducta muy controladora y constantes reclamos, ya que se experimenta una gran ansiedad cada vez que la persona amada entra en contacto con otro sujeto.

 

2. Imaginemos a una persona que tiene una idea de sí misma tan baja, que no soporta estar consigo misma durante largo tiempo. Si consigue una pareja, difícilmente quiera dejarla ir ya que nuevamente tendrá que enfrentarse a solas con esa realidad que le desagrada; por tal motivo, se sentirá bajo una gran amenaza cada vez que vea una mínima posibilidad de abandono.

 

Otra gran causa está relacionada al pasado. Se plantea que personas que han tenido experiencias de abandono previo (por ejemplo de sus padres), tienen mayor propensión a desarrollar menor autoestima y, de esta manera, celos excesivos.

 

 

¿QUÉ HACER FRENTE A LOS CELOS EXCESIVOS?

Hay diversos tipos de recomendaciones que suelen darse para estas circunstancias. Algunos dicen que en plena dificultad es mejor dejar que la persona celosa crea que tiene la razón, ya que confrontarla sólo empeorará todo, y cuando todo se calme conversar; otros comentan que lo más adecuado es demostrar empíricamente que las evidencias contradicen lo que piensa, etc.

 

Finalmente, lo cierto y lo más adecuado es acudir a un especialista que pueda evaluar la situación específica y dar las pautas que mejor se acomoden para cada caso en particular. No está demás decir que mientras más rápido se haga, será mejor.

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