ENURESIS NOCTURNA: CUANDO LOS NIÑOS MOJAN LA CAMA

Cuerpo

 

 

Dr. José Luis Berdónces

Médico cirujano

Médico naturista

ESPAÑA

 

 

Los casos de niños que se orinan en la cama son muy frecuentes. Las causas de este problema, que consiste en la dificultad por parte del niño de controlar sus esfínteres, son múltiples y variadas, y en algunos casos incluso se ignoran. Existe sin embargo, una serie de tratamientos y remedios naturistas que pueden ayudar a superar este problema en un gran número de casos.

 

 

CAUSAS

Como todos sabemos, la enuresis nocturna es ante todo un problema de niños, Salvo raras excepciones, una persona adulta no se orina en la cama, a menos que presente importantes anomalías del sistema urinario o que tenga diabetes mellitus, retención crónica de orina, infecciones urinarias, espina bífida oculta o bien problemas emocionales graves. Estos casos, sin embargo, son poco usuales y no conciernen a la gran mayoría de niños que se orinan en la cama.

 

A partir del año y medio de vida, los niños empiezan a controlar sus esfínteres de la uretra y del ano. Se calcula que a los dos años la mitad de los niños todavía no controlan sus esfínteres, mientras que a los cinco años los que se orinan en la cama aún son el quince por ciento, y a los doce años el cinco por ciento. Así pues, el problema está mucho más extendido de lo que parece a simple vista.

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que orinarse en la cama no es una enfermedad, aunque se trata de un problema frecuente y a menudo difícil de resolver.

 

La enuresis nocturna afecta más a los niños que a las niñas; más a los que nacieron con bajo peso que a los que en el momento de nacer tenían un peso normal o elevado; y más a los niños de raza negra que a los de raza blanca.

 

Se dice que los niños que se orinan por la noche tienen una vejiga urinaria más pequeña que los otros. Esto es solo parcialmente cierto, puesto que esta menor capacidad de la vejiga en la gran mayoría de los casos viene dada por un espasmo de los músculos de la zona de la pelvis, que predispone además a una mayor irritabilidad de los esfínteres de la orina. Por esta razón, gran parte de niños con enuresis nocturna, durante el día suelen orinar con bastante frecuencia.

 

 

ALIMENTACIÓN Y ENURESIS  NOCTURNA

Aunque la gran mayoría de gente (incluidos muchos médicos) piensa que orinarse en la cama tiene más relación con lo que se bebe que con lo que se come, existen numerosos estudios científicos que relacionan este problema con una alergia de tipo alimentario.

 

Generalmente se relaciona el tema de la alergia a los alimentos con la presencia de erupciones cutáneas (al comer marisco, por ejemplo), crisis de asma y otras alteraciones graves y visibles. Existe, sin embargo, un sinnúmero de alergias escondidas que solo ocasionan irritabilidad nerviosa o alteraciones ligeras de las mucosas internas, difíciles de diagnosticar.

 

En un estudio realizado a cien niños en 1978, se observó que suprimiendo la leche y sus derivados de la alimentación, la mitad de ellos dejaban de orinarse en la cama. Los investigadores concluyeron que la leche disminuía el reflejo de vaciado de la vejiga de la orina por inhibición del tallo cerebral.

 

Entre los principales alimentos alergénicos están la leche de vaca, el chocolate, los huevos, los cereales, el maíz, la carne, el pescado azul, el marisco, los espárragos y las frutas cítricas (limón, naranja, etc.). Además, existen alergias a numerosos aditivos alimentarios como el almidón de maíz, azúcares industriales, conservantes, colorantes y aromatizantes.

 

Eliminar los productos artificiales de la alimentación contribuye a prevenir la enuresis nocturna asociada a alergias alimentarias.

 

También se ha demostrado, en algunos casos, que las aspirinas y sus derivados pueden inducir la enuresis. En general, las alergias alimentarias en este tipo de niños se expresan en forma de hiperactividad; son niños nerviosos, que nunca están quietos y que se orinan con la misma facilidad con que se mueven, juegan o hacen rabietas.

 

 

TRATAMIENTOS

Ya hemos citado que, ante todo, es necesaria una alimentación adecuada, exenta de productos que puedan producir alergia. Pero hay otros aspectos que deben tenerse en cuenta.

 

- Evitar el estreñimiento. En caso de estreñimiento, el aumento de la masa fecal en la zona baja del abdomen ocasiona una compresión de la vejiga urinaria, con disminución de su capacidad general y con aumento de las ganas de orinar. Recordemos que la sensación de orinar se origina por el grado de tensión que sufren las paredes de la vejiga urinaria.

 

- Practicar ejercicios para educar el reflejo de la orina. También es muy importante educar el reflejo de la orina para mejorar la capacidad de autocontrol del niño. En primer lugar, se recomienda que cuando el niño tenga ganas de orinar durante el día intente aguantarse un poco antes de ir al baño. Muchos niños, cuando tienen que ir a orinar sienten la necesidad de ir inmediatamente, sin poder esperar.

 

Una vez que está orinando también son útiles los ejercicios de retención de la orina, que consisten en: parar de orinar, seguir orinando, parar de orinar, seguir orinando. De esta manera se refuerza la capacidad consciente de controlar el flujo de orina. Si se realiza este ejercicio durante un plazo medio de unas seis semanas, ya se suelen observar resultados positivos, aunque en determinados casos será necesario persistir durante más tiempo.

 

- Higiene. Hay otra serie de factores que los padres deberán tener en cuenta para evitar la enuresis. En primer lugar es imprescindible una higiene cuidadosa de los genitales, ya que cualquier pequeña infección en esa zona produce irritación y aumenta el problema.

 

- Evitar el frío durante el sueño. El frío también ocasiona un aumento de la necesidad de orinar; hay que vigilar en la cama, que el frío de la noche no incite al niño a orinarse.

 

- Despertarlo para orinar. Evidentemente, un niño que se orine en la cama debe orinar cada noche antes de acostarse y no beber excesivos líquidos durante la cena. Sin embargo, trataremos de averiguar aproximadamente a qué hora se orina. Lo más frecuente es que se orine a primeras horas de la mañana, cuando acaba el sueño y empieza a despertarse; en estos casos es importante levantarlo media hora antes, hacerlo orinar y luego volverlo a la cama. En el caso de que el niño se orine al iniciar el sueño o de madrugada, conviene despertarlo hacia las doce de la noche y hacer que orine. Este sistema, sin embargo, tiene sus inconvenientes, y es que en muchos casos el niño orina dormido, de modo que este sistema no sirve para que tome conciencia de que se está orinando y si lo hace en el lugar adecuado.

 

Muchas veces los problemas mejoran durante los meses de verano, en los cuales el calor ambiental reduce la tendencia a orinarse; además, son meses en los que se hace un mayor ejercicio físico al aire libre. Como norma general, y tanto en invierno como en verano, es conveniente que el niño haga ejercicios al aire libre, de tipo vigoroso, pero sin un fin competitivo y sin fatigarse excesivamente.

 

- El factor psicológico. Se ha hablado mucho de que el niño con este trastorno está tratando, inconscientemente de llamar la atención de sus padres. Es erróneo pensar que un niño que se orine en la cama está falto de cariño. Sin embargo, es muy frecuente observar niños que habían dejado de hacerse sus necesidades encima (de día o de noche) tener una recaída al nacer un nuevo hermano o cuando la madre empieza a laborar fuera de casa.

 

En primer lugar, hay que decir que reñir constantemente a los niños por hacerse pipí en la cama sirve de muy poca cosa. Si se les riñe con severidad, el mismo temor a orinarse puede provocar mayor tensión, lo cual les hará orinarse más y hará más difícil la solución.

 

Cuando el niño solo se orina de vez en cuando, los padres deberán dar poca importancia al problema; aceptarlo como una cosa normal, pero deberán explicarle cariñosamente que ese problema debe ser solucionado y que para ello quizás deban levantarlo por la noche o restringirle el vaso de agua o de leche de la cena. El niño no debe ver que los padres se alarman y se preocupan demasiado, porque esta actitud podría reforzar su conducta inconsciente de llamar la atención orinándose en la cama.

 

- Uso de pañales. El uso de pañales-braguita, especialmente en niños mayores de cinco años, no es útil para solucionar el problema, ya que al absorber todo el líquido impiden que el niño se dé cuenta de que se ha orinado esa noche. El hecho de orinarse y sentirse mojado, molesto e incómodo, le obliga a despertarse en muchas ocasiones durante la noche, lo cual es en cierto modo beneficioso para que el niño tome conciencia de su problema. Otra cosa es la comodidad de los padres, que se pueden ver obligados a levantarse a altas horas de la noche para limpiarlo, cambiarlo, y cambiar las sábanas cada día. En el caso de niños que se orinan todas las noches, quizás por comodidad sea adecuado el uso de pañales-braguita hasta que se consigue reducir en algo la frecuencia, momento en el cual se puede intentar quitarlos, poniendo una funda impermeable al colchón.

 

 

OTROS TRATAMIENTOS

Si a pesar de todo lo expuesto el niño sigue orinándose, quizás lo mejor sea consultar a algún médico. En este caso, existen algunos tratamientos naturistas que pueden ser de utilidad.

 

El tratamiento farmacológico que propugna la medicina oficial es poco recomendable. En primer lugar, porque se trata de sustancias psicotrópicas, es decir, que actúan a nivel del sistema nervioso, lo cual es muy poco aconsejable para los niños, que tienen en plena evolución su cerebro y sus capacidades mentales. En segundo lugar, porque su eficacia en la resolución del problema es muy dudosa y nula si no se acompaña de medidas caseras y cambios en la actitud de la familia con respecto al niño.

 

- Existen importantes éxitos en el tratamiento de la enuresis nocturna por acupuntura, así como por reflexoterapia podal (masaje de los pies).

 

- Existen asimismo ciertas plantas, que tomadas en infusión (siempre por la mañana y mediodía, nunca por la noche), pueden ayudar algo a solucionar este problema; nos referimos al llantén, al galio y al té de paja de avena.

 

- Una buena consulta homeopática también puede ayudar a encontrar un remedio específico para cada niño.

 

- Los baños de agua caliente y salada (500 g. de sal marina en la bañera), tomados a última hora de la noche, antes de cenar, pueden ayudar a disminuir el problema. Asimismo, también son útiles los baños con infusión de manzanilla.

 

- Finalmente, hay quienes afirman que la enuresis cursa con una disminución del calcio y el magnesio corporal. Una dieta rica en estos elementos también será de utilidad.

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