TRASTORNOS PSÍQUICOS, DIETA Y FITOTERAPIA

Nutrición

 

 

Dr. José Luis Berdónces

Médico cirujano

Médico naturista

ESPAÑA

 

 

¿CONVIENE TOMAR MEDICAMENTOS?

He aquí uno de los grandes dilemas del naturismo ante las enfermedades nerviosas. En ocasiones se nos presenta la medicación de la medicina oficial como un remedio aparentemente fácil para problemas que parecen tremendamente complejos, pero cuando se toma la medicación durante un tiempo nos damos cuenta de que tampoco es la solución a los problemas, sino que como máximo es un parche a sus consecuencias. Sin embargo, hay que romper una lanza en favor de las medicaciones no naturistas, ya que en algunos casos la alteración nerviosa es tan fuerte que se hace necesario su uso a pesar de ser medicaciones fuertes y con notables efectos secundarios. Pero estos casos, como los cuadros de psicosis o neurosis graves, no son tan frecuentes como se podría suponer.

 

Con demasiada frecuencia vemos que se recetan a la ligera potentes medicinas antipsicóticas, que en la mayoría de las ocasiones son rechazadas incluso por el mismo paciente, ya que producen sequedad en la boca, somnolencia e incluso alteraciones importantes. En casos de psicosis maníaco depresiva, esquizofrenia o neurosis graves hay que ser precavido antes de modificar una medicación de este tipo. Sin embargo, con frecuencia los psiquiatras también tienden a sobre medicar para asegurar la reacción al medicamento. Si, por ejemplo, comparamos la potencia farmacológica de un Valium con la valeriana, veremos que la del Valium es enormemente superior; pero superior en potencia no quiere decir necesariamente mejor en todos los casos.

 

En los casos graves se necesita un control médico y psicológico o psiquiátrico, teniendo en cuenta que todas las otras medidas naturistas siempre son de utilidad para poder reducir una medicación usualmente excesiva, aunque con frecuencia también indispensable.

 

 

LA PSICOTERAPIA

Una visita al psicólogo nunca estará de más si no podemos superar el problema por nosotros mismos y muy especialmente si tenemos un problema depresivo, en el cual, más que nunca hace falta comunicación. A diferencia de los psiquiatras, cuya medicación principal la constituyen los fármacos - e insistimos en que muchas veces son necesarios -, los psicólogos utilizan básicamente la charla y la palabra como agentes terapéuticos; en muchas ocasiones nos pueden ayudar a comprendernos a nosotros mismos, ya que quizás sea éste el problema principal que tienen las personas aquejadas de un problema nervioso. El psicólogo nos enseñará a comprender cuál es nuestro problema, cuál es su relación con nuestro carácter y cómo podemos controlarlo o intentar superarlo.

 

Para que la consulta con un psicólogo sea positiva tiene que establecerse una buena comunicación, una buena relación interpersonal, ya que por muy ilustrado y bueno que sea el profesional, si al paciente no le cae bien o encuentra que su visión del mundo choca con sus inquietudes, pueden producirse bloqueos que anulen o reduzcan la efectividad terapéutica. Por ello, no debemos buscar al mejor psicólogo, sino a aquél o aquélla que creamos que nos puede ayudar más.

 

Por otra parte, existen una serie de tabúes con respecto a la visita psicológica. Mucha gente asume que ir al psicólogo es cosa de personas que están “locas” y aunque en ocasiones pueda ser así, no lo es en la gran mayoría de los casos.

 

 

LA DIETA

Está comprobado que la dieta influye notablemente en la conducta cerebral. Los neurotransmisores, sustancias que regulan, modulan y distribuyen el impulso nervioso, están directamente influenciados por los alimentos que tomamos. Los principales neurotransmisores son la serotonina, la dopamina, la epinefrina y la norepinefrina.

 

Si el cerebro produce serotonina, la tensión cede y se produce una sensación de calma, si produce dopamina o norepinefrina, sucede el hecho inverso. La ingestión de hidratos de carbono parece tener un efecto calmante sobre el cerebro, mientras que las proteínas parecen ponerlo en tensión.

 

El consumo de grasas es de gran importancia para el buen funcionamiento cerebral. Las grasas poliinsaturadas de alta calidad (presentes en el aceite de oliva virgen, los frutos secos: especialmente nueces y piñones, la palta, los aceites de borraja), son recomendables; mientras que las saturadas o industrializadas (hamburguesas, papas fritas, pasteles, embutidos, etc.) provocan una tendencia a la torpeza mental, a la irritabilidad y, debido a que reducen la fluidez de la sangre (que en fases más avanzadas conduce a la arteriosclerosis), hacen que llegue menos sangre al cerebro.

 

 

FITOTERAPIA

La lista de plantas medicinales útiles para los diversos problemas nerviosos es muy larga, y por este motivo solo vamos a citar algunas plantas consideradas de uso libre, que no requieren prescripción médica.

Ciertamente hay plantas mucho más potentes, algunas de las cuales merecen el calificativo de drogas por no ser de uso legal. Determinadas plantas sedantes como la adormidera o la marihuana, o potentes estimulantes como por ejemplo las hojas de coca, podrían tener utilidad dentro de la terapia psiquiátrica si no fuera porque constituyen un problema de salud pública por diversos motivos.

 

Aunque la mayoría de plantas que citaremos tienen una acción conjunta de tipo antiespástico, sedante e hipnótico, vamos a dividirlas en varios grupos según su acción principal.

 

 

ESPASMOLÍTICOS

Espino albar (Crataegus oxycantha y C. monogyna).Tiene efecto sedante, especialmente efectivo en alteraciones del sistema nervioso vegetativo, ya que reduce la actividad del sistema simpático. Se puede catalogar tanto de sedante como de espasmódico porque al reducir la actividad simpática, reduce el riesgo de presentar espasmos.

 

Melisa (Melissa oficinales). Se utiliza en casos de insomnio, como tranquilizante general, y en el tratamiento de dolores de componente nervioso como el dolor de muelas, menstrual, o de cabeza.

 

 

SEDANTES

Avena (Avena sativa). Tanto en forma de alimento como de medicamento, es un remedio suave e inocuo con una acción especialmente sedante, debido posiblemente a la presencia de un alcaloide indólico denominado trigonelina. Se recomienda en casos de insomnio y nerviosismo. Se puede utilizar como alimento, añadiéndola a las sopas, en papillas o albóndigas vegetales. Además de su efecto sedante, es fortificante por ser uno de los cereales más nutritivos, con un alto contenido en grasas de alta calidad biológica.

 

Azahar (Citrus aurantium var. Amara). El azahar no es otra cosa que las flores del naranjo amargo, aunque en muchas ocasiones se utilizan también las del naranjo dulce. Su acción es sedante, espasmolítica y aromática (da buen sabor a las infusiones). Se puede tomar tanto en infusión como en forma de agua de azahar, y se puede añadir a tisanas con mal sabor, como las que contienen valeriana.

 

Tila o tilo (Tilia spp.). Es la más popular de las plantas con acción sobre el sistema nervioso y ejerce un efecto sedante. Sin embargo, hay personas (pocas, por cierto), que dicen que la tila aumenta su nerviosismo y les produce insomnio. Esto se debe a que la tila no tiene prácticamente ninguna acción hipnótica y solo mejora el insomnio causado por la ansiedad.

 

 

HIPNÓTICOS

Amapola (Papaver rhoeas). Tiene un efecto sedante e hipnótico debido a que pertenece a la familia de las papaveráceas, en la cual también está la adormidera, la planta que produce el opio. Aunque una de sus principales acciones es calmar la tos (debido a su contenido de codeína y alcaloides similares como la readina y la hidrastina), hay que recordar que la calma porque seda los centros nerviosos que la provocan. Se utilizan sus pétalos para hacer infusiones.

 

Lechuga salvaje (Lactuca virosa). La lechuga común tiene efecto sedante, aunque muy discreto. La lechuga salvaje que crece espontáneamente al margen de los caminos, es aún mejor. Su propiedad sedante y discretamente hipnótica se debe a su contenido en lactonas sesquiterpénicas y especialmente a alcaloides como la lactopicrina.

 

Valeriana (Valeriana officinalis). Es una de las plantas más conocidas en el tratamiento de las afecciones nerviosas desde hace bastantes siglos. El inconveniente es su intenso olor; sin embargo, éste es sinónimo de efectividad terapéutica; si no huele mal no funcionará. Por su mal sabor se suele tomar en comprimidos. Si la tomamos en tisana la dejaremos reposar un buen rato, ya que de esta manera se desprenden mejor los valepotriatos y se enfría, con lo que su sabor será menos repelente. Pero nunca está de más mezclarla con plantas de sabor agradable como la melisa o la manzanilla.

 

 

ANTIDEPRESIVOS

Hipérico (Hypericum perforatum). Es una de las plantas más conocidas por sus virtudes antidepresivas y tiene numerosas utilidades en el campo de la dermatología y en el tratamiento del dolor y las heridas. El hipérico es especialmente útil en los casos de astenia (fatiga, falta de energía). Su acción antidepresiva no es inmediata, sino que tarda como mínimo dos o tres semanas. Sin embargo, esto no es nada extraño, ya que incluso los más potentes fármacos de síntesis usados como antidepresivos tampoco tienen un efecto inmediato.

 

Romero (Rosmarinus officinalis). El romero no tiene una acción antidepresiva específica; se trata de un tónico general que ayuda a combatir la fatiga propia de los procesos depresivos. Podemos tomarlo en tisanas o en forma de miel de romero.

 

 

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